edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Los estilos en la poesía.
Poemas de mujeres.
Quisiera verter un pequeño comentario, sobre la opinión que me merece la obra poética femenina, basado en mi experiencia como lector.
Ante todo, creo que la obra poética o poemas escritos por mujeres, son más francos que aquellos escritos por el varón, en el sentido de que la mujer tiene su mundo en los sentimientos, en la indagación permanente de su interior, lo que hace de su poesía, una muestra más lírica que aquella de los hombres, entendiendo por lirismo, la expresión subjetiva de esos sentimientos.
En contraposición, la poesía masculina, siempre estuvo más amurallada en su coraza de prejuicios y roles, con dificultad en volcar con sinceridad la profundidad de su sentir; con ésto no pretendo culpar al hombre de insinceridad, sino de ser también algo víctima de su rol, de sus obligaciones expresivas, así como de sus tabúes y estructuras prefijadas. En cambio su visión siempre fue más amplia, hacia fuera de sus sentimientos; hacia el mundo en general. (E. de la Barra).
“La mujer ve en profundidad; el hombre, en amplitud.
Para el hombre el corazón es el mundo, para la mujer el mundo es el corazón" (CH. D. Grabre)
Sta. Teresa de Jesús (Ávila 1515-1582)
Llamada la Doctora de la Iglesia, fundó 36 conventos.
NADA TE TURBE
(Letrilla que llevaba por registro en su breviario)
Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la pacïencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.
María de Zayas y Sotomayor (1590-1669?)
Fue sin duda la escritora española más famosa de su tiempo fue celebrada por Lope, Pérez de Montalbán, y Castillo Solórzano la llamó la “Sibila de Madrid”. Ella se declaró en disidencia con la ideología de la época respecto del papel de la mujer, encontrándose en sus novelas, siempre la perspectiva femenina.
Si nos ubicamos a comienzos del Siglo XVII, vemos que el barroco ni considera la presencia de la mujer en la literatura; asi es como la aparición de María de Sayas en escena, se puede considerar como una excepción a la regla; De su vida se sabe muy poco, estando envuelta su vida en el misterio. Sus obras son de tipo feminista y bastante avanzadas para la época. Pero la calidad de la escritura de este período, entró en un etapa de decadencia, tanto en la novela como en la poesía.
Sus novelas eran bastante atrevidas para la época y “rozan el límite de lo que puede y no debe decirse” (Amezúa). Estas críticas le restaron mérito artístico a las obras de Zayas.
Creía firmemente en la capacidad intelectual de las mujeres, defendió su derecho a la cultura y a desempeñar cargos de responsabilidad, y escribía…. “movida por el deseo de defender el buen nombre de las mujeres y advertirlas de los engaños masculinos” (Yllera).
Su soneto más célebre:
Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría;
Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
temor valiente y entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía,
Buscar lugar en que aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea;
tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la esperanza:
si aquesto no es amor, no sé qué sea.
nos recuerda a la definición del amor mediante contrarios
del soneto de Lope de Vega:
“Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
etc. (Lope)
Leonor de la Cueva y Silva (+ d. 1650)
Nacida en Medina del Campo a principios de siglo XVII, dejó un manuscrito de 54 poemas autógrafos.
Uno de muestras:
Ni sé si muero ni si tengo vida,
ni estoy en mí ni fuera puedo hallarme;
ni en tanto olvido cuido de buscarme,
que estoy de pena y de dolor vestida.
Dame pesar el verme aborrecida,
y si me quieren doy en disgustarme;
ninguna cosa puede contentarme:
todo me enfada y deja desabrida
Ni aborrezco, ni quiero, ni desamo;
ni desamo, ni quiero, ni aborrezco;
ni vivo confiada ni celosa;
lo que desprecio a un tiempo adoro y amo:
¡vario portento en condición parezco!,
pues que me cansa toda humana cosa.
Acostumbraba ella hacer sonetos a pedido, para enamorados, quienes los enviaban a sus amadas.
Ana Francisca Abarca de Bolea (1602-1685)
Monja cisterciense. Escritora. Participó con éxito en varios certámenes poéticos, mantuvo correspondencia literaria con importantes personalidades y estuvo muy vinculada a la pujante vida intelectual altoaragonesa del siglo XVII, sobre todo al círculo de escritores que se reunía en torno a la figura del prócer oscense don Vicencio Juan de Lastanosa.
habiéndole éste enviado un ejemplar de “El Discreto” de Gracián, ella correspondió así:
Merced divina y humana
a sido enviarme El Discreto
y de verdad os prometo
e quedado muy ufana.
Es obra tan soberana
y tanta su discreción,
que llega a hacer un barón
tal, quel mundo viene a creer
del cielo a de descender
quien tiene tal perfección.
(Abarca de Bolea)
Lastanosa, responde con otra décima de pie forzado (mismas palabras finales):
De que estimes tan humana
el librito del Discreto
mi voluntad te prometo
que ha quedado muy ufana.
Tu décima soberana
parto de tu discreción,
es pasmo a todo varón,
tal que el mundo viene a creer
que debe de descender
del cielo tal perfección. (Lastanosa)
Ella a su vez, replica:
Del cielo la perfección
sólo puede descender,
así lo e llegado a cree
viendo en ti tanto varón.
Admira tu discreción,
que la que es más soberana,
si la alcanza, queda ufana.
Yo de verdad te prometo
te benero por discreto,
mas no es mucho, soy humana.
(Ana Fca. Abarca de Bolea)
Doña Cristobalina Fernández de Alarcón (1576-1646)
Fue representante de la literatura andaluza femenina. Escribio hasta 1639.
Canción amorosa
Cansados ojos míos,
ayudadme a llorar el mal que siento,
hechos corrientes ríos
daréis algún alivio a mi tormento
que tanto me atormenta
anegaréis con vuestra tormenta.
Llora el perdido gusto
que ya tuvo otro tiempo el alma mía,
y el eterno disgusto
en que vive muriendo noche y día;
que estando mi alegría
de vosotros ausente,
es justo que lloréis eternamente.
………………………………………………………
(Doña Cristobalina)
Cantada por Lope de Vega en “El laurel de Apolo”,
Mantuvo un amor platónico con el poeta Pedro de Espinosa, quien le cantó:
…Yo, que escuché su llanto,
levantéme, volviendo la cabeça,
y alborotado tanto,
desafío a la misma ligereza,
y con vuelo violento
llegué primero que llegase el viento.
Crisalda, que me vido,
tendióme al viento sus divinos braços,
y en ellos recogido,
cobré mi aliento, y en dichosos lazos
gozé sus labios bellos
a la sombra inmortal de sus cabellos…
Sor Juana Inés de la Cruz. Nepantla, México 1651-1695)
Niña prodigio aprendió a leer y escribir a los tres años y fue la mayor figura de las letras hispano americanas del siglo XVII; a los ocho años escribió su primer loa. Fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del Virrey Toledo.
Contrariamente a lo que se puede suponer, tenía escasa vocación religiosa, pero se dice que prefirió el convento al matrimonio, para poder seguir disfrutando de sus aficiones intelectuales. Ella misma dijo: “Vivir sola… no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”…
Su celda fue punto de reunión de poetas e intelectuales.
También llevó a cabo experimentos científicos, reunió una nutrida biblioteca, compuso obras musicales e incursionó en poesía y teatro con influencia de Góngora y Calderón, hasta estudios filosóficos y musicales.
La poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante y al mismo tiempo introdujo elementos reflexivos, que anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII en América.
DETENTE SOMBRA
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
(Sor Juana Inés de la Cruz)
A UNA ROSA
Rosa divina, que en gentil cultura
Eres con tu fragante sutileza
Magisterio purpúreo en la belleza,
Enseñanza nevada a la hermosura.
Amago de la humana arquitectura,
Ejemplo de la vana gentileza,
En cuyo ser unió naturaleza
La cuna alegre y triste sepultura.
¡Cuán altiva en tu pompa, presumida
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida.
De tu caduco ser das mustias señas!
Con que con docta muerte y necia vida,
Viviendo engañas y muriendo enseñas.
(Sor Juana Inés de la Cruz)
Delmira Agustini (Montevideo 1887-1914)
Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego...
pido a tus manos todopoderosas
¡su cuerpo excelso derramado en fuego
sobre mi cuerpo desmayado en rosas!
La eléctrica corola que hoy despliego
brinda el nectario de un jardín de Esposas;
para sus buitres en mi carne entrego
todo un enjambre de palomas rosas.
Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,
mi gran tallo febril... Absintio, mieles,
viérteme de sus venas, de su boca...
¡Así tendida, soy un surco ardiente
donde puede nutrirse la simiente
de otra estirpe sublimemente loca!
Alfonsina Storni Argentina (1892-1938)
Dolor
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
ESTA TARDE
Ahora quiero amar algo lejano...
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento...
Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.
Siento un vago rumor... Toda la tierra
Está cantando dulcemente... Lejos
Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy sonañdo embelesada...
Pero
Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos...
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa... (Alfonsina)
VIAJE
Hoy me mira la luna
blanca y desmesurada.
Es la misma de anoche,
la misma de mañana.
Pero es otra, que nunca
fue tan grande y tan pálida.
Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.
Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.
Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.
¡Oh! la luna ha movido
sus dos labios de plata.
¡Oh! la luna me ha dicho
las tres viejas palabras:
«Muerte, amor y misterio...»
¡Oh, mis carnes se acaban!
Sobre las carnes muertas
alma mía se enarca.
Alma —gato nocturno—
sobre la luna salta.
Va por los cielos largos
triste y acurrucada.
Va por los cielos largos
sobre la luna blanca. (Alfonsina)
SILENCIO, SILENCIO, SILENCIO
Me besarás los ojos... estarás a mi lado...
-Adiós, hasta mañana, hasta mañana amado.
Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,
la luz azul-celeste de la última hora.
Una luz tamizada que bajando del cielo
me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.
Una luz tamizada que ha de cubrirme toda
con su velo impalpable como un velo de boda.
Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde
en que la sangre mía ya no corre ni arde.
Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama
tu boca bien amada dulcemente me llama.
Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos
se pierden en mi alma, temblorosos y secos.
Oh silencio, silencio que la tarde se alarga
y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.
Oh silencio, silencio que se callan las aves,
se adormecen las flores, se detienen las naves.
Oh silencio, silencio que una estrella ha caído
dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.
Oh silencio, silencio que la noche se allega
y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.
Oh silencio, silencio... que el silencio me toca
y me apaga los ojos, y me apaga la boca.
Oh silencio, silencio... que la calma destilan
mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
(Alfonsina)
Gabriela Mistral (Chile 1889-1957)
APEGADO A MÍ
Velloncito de mi carne,
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!
La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!
Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!
Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!
ATARDECER
Siento mi corazón en la dulzura
fundirse como ceras:
son un óleo tardo
y no un vino mis venas,
y siento que mi vida se va huyendo
callada y dulce como la gacela.
(Gabriela Mistral)
BESOS
Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.
Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Juana de Ibarbourou (Uruguay 1892-1979)
COMO UNA SOLA FLOR DESESPERADA
Lo quiero con la sangre, con el hueso,
con el ojo que mira y el aliento,
con la frente que inclina el pensamiento,
con este corazón caliente y preso,
y con el sueño fatalmente obseso
de este amor que me copa el sentimiento,
desde la breve risa hasta el lamento,
desde la herida bruja hasta su beso.
Mi vida es de tu vida tributaria,
ya te parezca tumulto, o solitaria,
como una sola flor desesperada.
Depende de él como del leño duro
la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro,
que solo en él respira levantada.
(Juana de Ibarbourou)
Muchas gracias por su atención;
edelabarra.
Poemas de mujeres.
Quisiera verter un pequeño comentario, sobre la opinión que me merece la obra poética femenina, basado en mi experiencia como lector.
Ante todo, creo que la obra poética o poemas escritos por mujeres, son más francos que aquellos escritos por el varón, en el sentido de que la mujer tiene su mundo en los sentimientos, en la indagación permanente de su interior, lo que hace de su poesía, una muestra más lírica que aquella de los hombres, entendiendo por lirismo, la expresión subjetiva de esos sentimientos.
En contraposición, la poesía masculina, siempre estuvo más amurallada en su coraza de prejuicios y roles, con dificultad en volcar con sinceridad la profundidad de su sentir; con ésto no pretendo culpar al hombre de insinceridad, sino de ser también algo víctima de su rol, de sus obligaciones expresivas, así como de sus tabúes y estructuras prefijadas. En cambio su visión siempre fue más amplia, hacia fuera de sus sentimientos; hacia el mundo en general. (E. de la Barra).
“La mujer ve en profundidad; el hombre, en amplitud.
Para el hombre el corazón es el mundo, para la mujer el mundo es el corazón" (CH. D. Grabre)
Sta. Teresa de Jesús (Ávila 1515-1582)
Llamada la Doctora de la Iglesia, fundó 36 conventos.
NADA TE TURBE
(Letrilla que llevaba por registro en su breviario)
Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la pacïencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.
María de Zayas y Sotomayor (1590-1669?)
Fue sin duda la escritora española más famosa de su tiempo fue celebrada por Lope, Pérez de Montalbán, y Castillo Solórzano la llamó la “Sibila de Madrid”. Ella se declaró en disidencia con la ideología de la época respecto del papel de la mujer, encontrándose en sus novelas, siempre la perspectiva femenina.
Si nos ubicamos a comienzos del Siglo XVII, vemos que el barroco ni considera la presencia de la mujer en la literatura; asi es como la aparición de María de Sayas en escena, se puede considerar como una excepción a la regla; De su vida se sabe muy poco, estando envuelta su vida en el misterio. Sus obras son de tipo feminista y bastante avanzadas para la época. Pero la calidad de la escritura de este período, entró en un etapa de decadencia, tanto en la novela como en la poesía.
Sus novelas eran bastante atrevidas para la época y “rozan el límite de lo que puede y no debe decirse” (Amezúa). Estas críticas le restaron mérito artístico a las obras de Zayas.
Creía firmemente en la capacidad intelectual de las mujeres, defendió su derecho a la cultura y a desempeñar cargos de responsabilidad, y escribía…. “movida por el deseo de defender el buen nombre de las mujeres y advertirlas de los engaños masculinos” (Yllera).
Su soneto más célebre:
Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría;
Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
temor valiente y entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía,
Buscar lugar en que aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea;
tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la esperanza:
si aquesto no es amor, no sé qué sea.
nos recuerda a la definición del amor mediante contrarios
del soneto de Lope de Vega:
“Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
etc. (Lope)
Leonor de la Cueva y Silva (+ d. 1650)
Nacida en Medina del Campo a principios de siglo XVII, dejó un manuscrito de 54 poemas autógrafos.
Uno de muestras:
Ni sé si muero ni si tengo vida,
ni estoy en mí ni fuera puedo hallarme;
ni en tanto olvido cuido de buscarme,
que estoy de pena y de dolor vestida.
Dame pesar el verme aborrecida,
y si me quieren doy en disgustarme;
ninguna cosa puede contentarme:
todo me enfada y deja desabrida
Ni aborrezco, ni quiero, ni desamo;
ni desamo, ni quiero, ni aborrezco;
ni vivo confiada ni celosa;
lo que desprecio a un tiempo adoro y amo:
¡vario portento en condición parezco!,
pues que me cansa toda humana cosa.
Acostumbraba ella hacer sonetos a pedido, para enamorados, quienes los enviaban a sus amadas.
Ana Francisca Abarca de Bolea (1602-1685)
Monja cisterciense. Escritora. Participó con éxito en varios certámenes poéticos, mantuvo correspondencia literaria con importantes personalidades y estuvo muy vinculada a la pujante vida intelectual altoaragonesa del siglo XVII, sobre todo al círculo de escritores que se reunía en torno a la figura del prócer oscense don Vicencio Juan de Lastanosa.
habiéndole éste enviado un ejemplar de “El Discreto” de Gracián, ella correspondió así:
Merced divina y humana
a sido enviarme El Discreto
y de verdad os prometo
e quedado muy ufana.
Es obra tan soberana
y tanta su discreción,
que llega a hacer un barón
tal, quel mundo viene a creer
del cielo a de descender
quien tiene tal perfección.
(Abarca de Bolea)
Lastanosa, responde con otra décima de pie forzado (mismas palabras finales):
De que estimes tan humana
el librito del Discreto
mi voluntad te prometo
que ha quedado muy ufana.
Tu décima soberana
parto de tu discreción,
es pasmo a todo varón,
tal que el mundo viene a creer
que debe de descender
del cielo tal perfección. (Lastanosa)
Ella a su vez, replica:
Del cielo la perfección
sólo puede descender,
así lo e llegado a cree
viendo en ti tanto varón.
Admira tu discreción,
que la que es más soberana,
si la alcanza, queda ufana.
Yo de verdad te prometo
te benero por discreto,
mas no es mucho, soy humana.
(Ana Fca. Abarca de Bolea)
Doña Cristobalina Fernández de Alarcón (1576-1646)
Fue representante de la literatura andaluza femenina. Escribio hasta 1639.
Canción amorosa
Cansados ojos míos,
ayudadme a llorar el mal que siento,
hechos corrientes ríos
daréis algún alivio a mi tormento
que tanto me atormenta
anegaréis con vuestra tormenta.
Llora el perdido gusto
que ya tuvo otro tiempo el alma mía,
y el eterno disgusto
en que vive muriendo noche y día;
que estando mi alegría
de vosotros ausente,
es justo que lloréis eternamente.
………………………………………………………
(Doña Cristobalina)
Cantada por Lope de Vega en “El laurel de Apolo”,
Mantuvo un amor platónico con el poeta Pedro de Espinosa, quien le cantó:
…Yo, que escuché su llanto,
levantéme, volviendo la cabeça,
y alborotado tanto,
desafío a la misma ligereza,
y con vuelo violento
llegué primero que llegase el viento.
Crisalda, que me vido,
tendióme al viento sus divinos braços,
y en ellos recogido,
cobré mi aliento, y en dichosos lazos
gozé sus labios bellos
a la sombra inmortal de sus cabellos…
Sor Juana Inés de la Cruz. Nepantla, México 1651-1695)
Niña prodigio aprendió a leer y escribir a los tres años y fue la mayor figura de las letras hispano americanas del siglo XVII; a los ocho años escribió su primer loa. Fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del Virrey Toledo.
Contrariamente a lo que se puede suponer, tenía escasa vocación religiosa, pero se dice que prefirió el convento al matrimonio, para poder seguir disfrutando de sus aficiones intelectuales. Ella misma dijo: “Vivir sola… no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”…
Su celda fue punto de reunión de poetas e intelectuales.
También llevó a cabo experimentos científicos, reunió una nutrida biblioteca, compuso obras musicales e incursionó en poesía y teatro con influencia de Góngora y Calderón, hasta estudios filosóficos y musicales.
La poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante y al mismo tiempo introdujo elementos reflexivos, que anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII en América.
DETENTE SOMBRA
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
(Sor Juana Inés de la Cruz)
A UNA ROSA
Rosa divina, que en gentil cultura
Eres con tu fragante sutileza
Magisterio purpúreo en la belleza,
Enseñanza nevada a la hermosura.
Amago de la humana arquitectura,
Ejemplo de la vana gentileza,
En cuyo ser unió naturaleza
La cuna alegre y triste sepultura.
¡Cuán altiva en tu pompa, presumida
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida.
De tu caduco ser das mustias señas!
Con que con docta muerte y necia vida,
Viviendo engañas y muriendo enseñas.
(Sor Juana Inés de la Cruz)
Delmira Agustini (Montevideo 1887-1914)
Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego...
pido a tus manos todopoderosas
¡su cuerpo excelso derramado en fuego
sobre mi cuerpo desmayado en rosas!
La eléctrica corola que hoy despliego
brinda el nectario de un jardín de Esposas;
para sus buitres en mi carne entrego
todo un enjambre de palomas rosas.
Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,
mi gran tallo febril... Absintio, mieles,
viérteme de sus venas, de su boca...
¡Así tendida, soy un surco ardiente
donde puede nutrirse la simiente
de otra estirpe sublimemente loca!
Alfonsina Storni Argentina (1892-1938)
Dolor
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
ESTA TARDE
Ahora quiero amar algo lejano...
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento...
Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.
Siento un vago rumor... Toda la tierra
Está cantando dulcemente... Lejos
Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy sonañdo embelesada...
Pero
Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos...
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa... (Alfonsina)
VIAJE
Hoy me mira la luna
blanca y desmesurada.
Es la misma de anoche,
la misma de mañana.
Pero es otra, que nunca
fue tan grande y tan pálida.
Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.
Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.
Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.
¡Oh! la luna ha movido
sus dos labios de plata.
¡Oh! la luna me ha dicho
las tres viejas palabras:
«Muerte, amor y misterio...»
¡Oh, mis carnes se acaban!
Sobre las carnes muertas
alma mía se enarca.
Alma —gato nocturno—
sobre la luna salta.
Va por los cielos largos
triste y acurrucada.
Va por los cielos largos
sobre la luna blanca. (Alfonsina)
SILENCIO, SILENCIO, SILENCIO
Me besarás los ojos... estarás a mi lado...
-Adiós, hasta mañana, hasta mañana amado.
Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,
la luz azul-celeste de la última hora.
Una luz tamizada que bajando del cielo
me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.
Una luz tamizada que ha de cubrirme toda
con su velo impalpable como un velo de boda.
Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde
en que la sangre mía ya no corre ni arde.
Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama
tu boca bien amada dulcemente me llama.
Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos
se pierden en mi alma, temblorosos y secos.
Oh silencio, silencio que la tarde se alarga
y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.
Oh silencio, silencio que se callan las aves,
se adormecen las flores, se detienen las naves.
Oh silencio, silencio que una estrella ha caído
dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.
Oh silencio, silencio que la noche se allega
y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.
Oh silencio, silencio... que el silencio me toca
y me apaga los ojos, y me apaga la boca.
Oh silencio, silencio... que la calma destilan
mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
(Alfonsina)
Gabriela Mistral (Chile 1889-1957)
APEGADO A MÍ
Velloncito de mi carne,
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!
La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!
Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!
Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!
ATARDECER
Siento mi corazón en la dulzura
fundirse como ceras:
son un óleo tardo
y no un vino mis venas,
y siento que mi vida se va huyendo
callada y dulce como la gacela.
(Gabriela Mistral)
BESOS
Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.
Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Juana de Ibarbourou (Uruguay 1892-1979)
COMO UNA SOLA FLOR DESESPERADA
Lo quiero con la sangre, con el hueso,
con el ojo que mira y el aliento,
con la frente que inclina el pensamiento,
con este corazón caliente y preso,
y con el sueño fatalmente obseso
de este amor que me copa el sentimiento,
desde la breve risa hasta el lamento,
desde la herida bruja hasta su beso.
Mi vida es de tu vida tributaria,
ya te parezca tumulto, o solitaria,
como una sola flor desesperada.
Depende de él como del leño duro
la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro,
que solo en él respira levantada.
(Juana de Ibarbourou)
Muchas gracias por su atención;
edelabarra.
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