Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
399. Aroma de mujer
La noche se perfuma del ungüento
que exhala del azahar ilusionado,
igual que un caballero amartelado
disfruta en madrugada del momento.
Recuerdos de su risa y de su acento,
aromas de su piel y de pecado
del beso, que entre avieso y consagrado
me hicieron un esclavo de su aliento.
Despierto enamorado y aturdido
hilando sus recuerdos en secuencia
que acusa en añoranza su gemido.
Acierto a descubrir con lene ciencia
la causa del insomnio consabido:
la taza de café… y su presencia.
El Armador de Sonetos
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