edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
III. Caracteres de la Poesía Entre los caracteres propios de la poesía, cabe señalar los principales que son su sello nacional y popular, su verdadera elevación y su verdad.
1. Poesía nacional. La poesía puede ser nacional; es decir que puede surgir de la manera de pensar y sentir propia de cada raza y de cada pueblo. Poesía nacional, significa, pues, poesía nacida del pensamiento, de la imaginación, las costumbres, la historia, la naturaleza y los objetos propios del pueblo en que se cultiva.
La literatura, dijo Bello es el reflejo de la vida de un pueblo, porque cada pueblo es llamado a reflejarse en una literatura propia y a estampar en ella sus formas.
No debe exagerarse, empero, este carácter nacional hasta el punto de agredir la tradición o el sentimiento de los pueblos que reconocen con nosotros un mismo origen, en cuanto habitantes del mundo. El aislamiento empobrece a los pueblos y los precipita a una rápida decadencia. Hay pueblos que, teniendo un mismo idioma, tan sólo se diferencian por variedades de una misma raza, así, el norteamericano y el inglés, el hispanoamericano y el español. No distinguiéndose fundamentalmente, tampoco se distinguirán en su esencia, sus literaturas respectivas. La literatura argentina, por más que se hiciera en contrario, se parecerá siempre a la española. El nacionalismo en poesía, se refiere, a la preferencia acordada a ciertos asuntos tradicionales e históricos y a la pintura del paisaje local.
2. Poesía popular. Son muchos los que pretenden que la poesía, en vista de su carácter altamente artístico, no puede ser popular, ni ponerse al alcance de la generalidad, alegando que no todos, por falta de gusto y de educación, tienen el sentido y el amor a la belleza y que la poesía es una flor cuyo perfume delicado escapa a la mayoría de los hombres.
Otros, en cambio, afirman que la poesía puede ser popular, es decir, apreciada por el mismo pueblo. La poesía lírica, sin duda, es generalmente inaccesible a los espíritus vulgares; pero es indudable que la mayoría del pueblo ha sido siempre capaz de emocionarse muy profundamente al oír una elegía, un himno, un romance o una canción.
3. La elevación, en efecto, es una de las condiciones principales de la poesía y consiste en la belleza y honestidad del concepto y en el decoro y pulcritud de la forma; de modo que una obra no puede ser verdaderamente poética, si su lectura pervierte, por más bella que sea la forma con que se halle revestida * O si el lenguaje es grosero y soez, por más cultos que sean los conceptos; y la razón es que tales defectos van opuestos a la armonía, cualidad esencial para la realización de la belleza.
4. El gusto, esto es, la percepción delicada de lo bello, es cualidad indispensable en el artista, y sólo poseyéndolo se libra de caer en graves faltas. El gusto no es innato; se adquiere con la educación y con el estudio de los buenos modelos, y es inseparable compañero del talento.
5. La técnica, consiste en el conocimiento y fácil manejo del lenguaje, y se adquiere mediante la educación y la práctica, en lo cual la destreza se distingue del genio, que nunca es fruto de la educación.
6. El genio, es el poder creador del espíritu. Hállase en todas las esferas de la vida, y en todas supone lo mismo: alta idea y poderosa iniciativa; pero aplicado al Arte, es el grado máximo de fuerza de las facultades creadoras, el poder de crear las formas sensibles e ideales de lo bello.
El genio es el producto de una organización especial, y en tal sentido se dice con razón que nace y no se hace. La educación puede mejorarlo, encauzarlo, abrirle más anchos horizontes, y sobre todo, darle la habilidad técnica, que siempre es adquirida; pero no lo crea.
7. El talento, se entiende también como habilidad para desarrollar un pensamiento y componer el plan y la trama de una obra, en cuyo caso es principalmente la aplicación del entendimiento reflexivo a la producción artística. En tal sentido, el talento de un artista literario se manifiesta en la regularidad de sus producciones, en el gusto con que las desarrolla, en la discreción que revela, etc.
8. Imaginación o fantasía, también llamada inventiva, es la facultad artística por excelencia; esta facultad singularísima, a la vez reproductora y creadora, pinta y refleja en nuestra mente toda la realidad sensible y combinando con plena libertad los datos que ésta le suministra, crea formas ideales que unas veces son los mismos objetos reales idealizados (libres de sus imperfecciones o aumentados en sus excelencias), y otras, caprichosas combinaciones subjetivas de las formas reales de dichos objetos. Esta facultad, creadora de la belleza ideal, es también el primero y más necesario agente de la producción artística.
9. La sensibilidad(entendida en su aspecto afectivo) es condición inexcusable del artista literario, y sobre todo del poeta. La belleza ha de ser amada tanto como conocida, o más si cabe y sólo amándola se revela al espíritu en todo su esplendor. Además, los espíritus sensibles e impresionables, los que fácilmente se abren a los impresiones del sentimiento, son artistas por naturaleza y sin grave esfuerzo descubren lo bello donde quiera que se halla.
Y como, por otra parte, el sentimiento es la facultad adivinadora por excelencia, la que penetra donde a veces la razón no alcanza, es también facultad eminentemente artística.
10. La inspiración, es una excitación poderosa de las facultades creadoras, que engendra una expresión de lo sentido (sensibilidad); logra que lo recibido en el espíritu se reproduzca y exprese enteramente modificado, creado de nuevo; otras veces la espontaneidad del espíritu obra sin influencia extraña alguna y por su fuerza propia, siendo esa espontaneidad del espíritu la que obra la producción.
11. Verdad poética y verdad científica: Otro carácter de la poesía es la verdad, es decir, la conformidad de lo que se expresa con lo que existe en la realidad. Pues bien, no han faltado críticos para negar ese carácter a la poesía, diciendo que es un género literario en el cual el escritor se halla autorizado para hablar con poca exactitud y precisión, cuando no en forma inconscientemente opuesta a la verdad.
Por cierto, debe concederse que la poesía no se constriñe a expresar rigurosamente la verdad, que se aparta como por instinto de los axiomas y definiciones y prefiere cierta luminosa vaguedad a veces más sugestiva que la verdad misma.
En vano se buscaría en ella la exactitud de la ciencia porque no sólo es verdad para ella la verdad científica sino también la poética.
La primera se mueve dentro de lo real y la segunda dentro de lo posible; la científica se limita a la conformidad con lo que existe y la poética, precursora de intuiciones y descubrimientos, está en consonancia con el porvenir, cuya oscuridad a veces desvanece.
La verdad científica se requiere en las obras didácticas y la poética es fuente de belleza en las obras de sentimiento y de imaginación.
* Se ha enriquecido el análisis de estas facultades y caracteres de la poesía con el aporte de los profesores Manuel de la Revilla y Pedro Alcántara García, Principios generales de la literatura e historia de la literatura española.
1. Poesía nacional. La poesía puede ser nacional; es decir que puede surgir de la manera de pensar y sentir propia de cada raza y de cada pueblo. Poesía nacional, significa, pues, poesía nacida del pensamiento, de la imaginación, las costumbres, la historia, la naturaleza y los objetos propios del pueblo en que se cultiva.
La literatura, dijo Bello es el reflejo de la vida de un pueblo, porque cada pueblo es llamado a reflejarse en una literatura propia y a estampar en ella sus formas.
No debe exagerarse, empero, este carácter nacional hasta el punto de agredir la tradición o el sentimiento de los pueblos que reconocen con nosotros un mismo origen, en cuanto habitantes del mundo. El aislamiento empobrece a los pueblos y los precipita a una rápida decadencia. Hay pueblos que, teniendo un mismo idioma, tan sólo se diferencian por variedades de una misma raza, así, el norteamericano y el inglés, el hispanoamericano y el español. No distinguiéndose fundamentalmente, tampoco se distinguirán en su esencia, sus literaturas respectivas. La literatura argentina, por más que se hiciera en contrario, se parecerá siempre a la española. El nacionalismo en poesía, se refiere, a la preferencia acordada a ciertos asuntos tradicionales e históricos y a la pintura del paisaje local.
2. Poesía popular. Son muchos los que pretenden que la poesía, en vista de su carácter altamente artístico, no puede ser popular, ni ponerse al alcance de la generalidad, alegando que no todos, por falta de gusto y de educación, tienen el sentido y el amor a la belleza y que la poesía es una flor cuyo perfume delicado escapa a la mayoría de los hombres.
Otros, en cambio, afirman que la poesía puede ser popular, es decir, apreciada por el mismo pueblo. La poesía lírica, sin duda, es generalmente inaccesible a los espíritus vulgares; pero es indudable que la mayoría del pueblo ha sido siempre capaz de emocionarse muy profundamente al oír una elegía, un himno, un romance o una canción.
3. La elevación, en efecto, es una de las condiciones principales de la poesía y consiste en la belleza y honestidad del concepto y en el decoro y pulcritud de la forma; de modo que una obra no puede ser verdaderamente poética, si su lectura pervierte, por más bella que sea la forma con que se halle revestida * O si el lenguaje es grosero y soez, por más cultos que sean los conceptos; y la razón es que tales defectos van opuestos a la armonía, cualidad esencial para la realización de la belleza.
4. El gusto, esto es, la percepción delicada de lo bello, es cualidad indispensable en el artista, y sólo poseyéndolo se libra de caer en graves faltas. El gusto no es innato; se adquiere con la educación y con el estudio de los buenos modelos, y es inseparable compañero del talento.
5. La técnica, consiste en el conocimiento y fácil manejo del lenguaje, y se adquiere mediante la educación y la práctica, en lo cual la destreza se distingue del genio, que nunca es fruto de la educación.
6. El genio, es el poder creador del espíritu. Hállase en todas las esferas de la vida, y en todas supone lo mismo: alta idea y poderosa iniciativa; pero aplicado al Arte, es el grado máximo de fuerza de las facultades creadoras, el poder de crear las formas sensibles e ideales de lo bello.
El genio es el producto de una organización especial, y en tal sentido se dice con razón que nace y no se hace. La educación puede mejorarlo, encauzarlo, abrirle más anchos horizontes, y sobre todo, darle la habilidad técnica, que siempre es adquirida; pero no lo crea.
7. El talento, se entiende también como habilidad para desarrollar un pensamiento y componer el plan y la trama de una obra, en cuyo caso es principalmente la aplicación del entendimiento reflexivo a la producción artística. En tal sentido, el talento de un artista literario se manifiesta en la regularidad de sus producciones, en el gusto con que las desarrolla, en la discreción que revela, etc.
8. Imaginación o fantasía, también llamada inventiva, es la facultad artística por excelencia; esta facultad singularísima, a la vez reproductora y creadora, pinta y refleja en nuestra mente toda la realidad sensible y combinando con plena libertad los datos que ésta le suministra, crea formas ideales que unas veces son los mismos objetos reales idealizados (libres de sus imperfecciones o aumentados en sus excelencias), y otras, caprichosas combinaciones subjetivas de las formas reales de dichos objetos. Esta facultad, creadora de la belleza ideal, es también el primero y más necesario agente de la producción artística.
9. La sensibilidad(entendida en su aspecto afectivo) es condición inexcusable del artista literario, y sobre todo del poeta. La belleza ha de ser amada tanto como conocida, o más si cabe y sólo amándola se revela al espíritu en todo su esplendor. Además, los espíritus sensibles e impresionables, los que fácilmente se abren a los impresiones del sentimiento, son artistas por naturaleza y sin grave esfuerzo descubren lo bello donde quiera que se halla.
Y como, por otra parte, el sentimiento es la facultad adivinadora por excelencia, la que penetra donde a veces la razón no alcanza, es también facultad eminentemente artística.
10. La inspiración, es una excitación poderosa de las facultades creadoras, que engendra una expresión de lo sentido (sensibilidad); logra que lo recibido en el espíritu se reproduzca y exprese enteramente modificado, creado de nuevo; otras veces la espontaneidad del espíritu obra sin influencia extraña alguna y por su fuerza propia, siendo esa espontaneidad del espíritu la que obra la producción.
11. Verdad poética y verdad científica: Otro carácter de la poesía es la verdad, es decir, la conformidad de lo que se expresa con lo que existe en la realidad. Pues bien, no han faltado críticos para negar ese carácter a la poesía, diciendo que es un género literario en el cual el escritor se halla autorizado para hablar con poca exactitud y precisión, cuando no en forma inconscientemente opuesta a la verdad.
Por cierto, debe concederse que la poesía no se constriñe a expresar rigurosamente la verdad, que se aparta como por instinto de los axiomas y definiciones y prefiere cierta luminosa vaguedad a veces más sugestiva que la verdad misma.
En vano se buscaría en ella la exactitud de la ciencia porque no sólo es verdad para ella la verdad científica sino también la poética.
La primera se mueve dentro de lo real y la segunda dentro de lo posible; la científica se limita a la conformidad con lo que existe y la poética, precursora de intuiciones y descubrimientos, está en consonancia con el porvenir, cuya oscuridad a veces desvanece.
La verdad científica se requiere en las obras didácticas y la poética es fuente de belleza en las obras de sentimiento y de imaginación.
* Se ha enriquecido el análisis de estas facultades y caracteres de la poesía con el aporte de los profesores Manuel de la Revilla y Pedro Alcántara García, Principios generales de la literatura e historia de la literatura española.
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