40 º A LA SOMBRA
Espero una tormenta
que calme mi alma sedienta,
el calor invade mi cuerpo,
los pies se hunden en el asfalto,
parece que estén abiertas
las puertas del infierno.
No hay nada que pueda calmarme
ese fuego que sale de la tierra,
del cielo y del mar.
Ni el agua apaga mi sed
no el viento enfría mi cuerpo,
ni la noche deseada
calma absolutamente nada.
El sudor embarga mi cuerpo
encharcado está mi corazón
mi boca seca, agua fresca ansía
para refrescar mi cuerpo en demasía.
Empieza el duro verano
tres meses que nos suden las manos
sin una brisa marina
que nos alivie esa calurosa vida.
Espero una tormenta
que calme mi alma sedienta,
el calor invade mi cuerpo,
los pies se hunden en el asfalto,
parece que estén abiertas
las puertas del infierno.
No hay nada que pueda calmarme
ese fuego que sale de la tierra,
del cielo y del mar.
Ni el agua apaga mi sed
no el viento enfría mi cuerpo,
ni la noche deseada
calma absolutamente nada.
El sudor embarga mi cuerpo
encharcado está mi corazón
mi boca seca, agua fresca ansía
para refrescar mi cuerpo en demasía.
Empieza el duro verano
tres meses que nos suden las manos
sin una brisa marina
que nos alivie esa calurosa vida.