Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
418. La niña y el espejo
Sentada frente a frente, cierto día
la niña ensimismada en el espejo
escucha la palabra que emergía
del fondo del malévolo reflejo.
La bella de las bellas, le decía
merece lo mejor, y con un dejo
le pide que renuncie a quien urgía,
le diera seriedad a su cortejo.
Soberbia y sinrazón, en demasía
borraron a sablazos al perplejo
galán, que renunció con valentía
verter alguna lágrima en su quejo.
Pagó con amarguras su osadía
la vieja que siguió fatal consejo.
El Armador de Sonetos
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