Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
421. Al borde del silencio
Sentados bajo el manto de la luna
que funge de testigo del evento,
percibo la caricia que en el viento
impregna su fragancia cual ninguna.
Sus ojos, el verdor de la aceituna
su boca es manantial, y yo sediento
su rostro de poema, sentimiento
su porte de princesa, mi fortuna.
Belleza que propicia mi embeleso
un garbo y donosura que le admiro
mi amor, con la mirada le profeso
al tiempo que contengo mi respiro.
Y brota celestial de pronto el beso
y al borde del silencio, su suspiro.
El Armador de Sonetos