abcd
Poeta adicto al portal
Ahora que crecer ha sido un milagro
escrito en papel humano.
Ahora que enamorado de los aviones
espero impaciente la luz de mísiles blancos.
Ahora que te espero sin esperarte,
que te extraño casi sin querer recordarte.
Ahora tiemblas, susurras, te escondes.
Ahora que las mañanas son ayeres,
que la capa de ozono es mi alma,
que el beso de la sombra es cada vez mas corto,
que el abandono es un olvido,
que la lluvia está prohibida.
Si hay fuego, si hay esperanzas.
Ahora que Mafalda me tira los dados,
que mis manos son calles a pueblos sin escenarios.
Ahora que te busco y me pierdo
en el primero de nuestros recuerdos en celos.
Ahora, los meteoritos caen sobre fantasmas
y son violines, son el estruendo de una ciudad
que parece dormida desde que te fuiste.
Ahora que los miércoles son como marte,
y amarte es un día de miércoles.
Ahora que el eufemismo es saborear la sentencia,
que imaginar ya no es arte
que estar hundido, hueco y acongojado es una excusa al diamante,
y no a la vena de los surcos y la calma.
Ahora que Spinetta es un abecedario
jugando en mi alma a ser un pastor de mis rostros tristes.
Ahora que deje bajo la almohada
los cristales rotos de la poesía oscura,
con tu nombre y el mío,
con tus labios violetas y todos mis paraísos desiertos.
Ahora
¿Qué cantas?
¿Qué lloras?
¿Qué ríes?
¿Qué constelaciones dibujas en el rincón mío de tu guitarra?
¿Qué nombre le das a tu gata para no recordarme?
¿Qué buscas en la televisión para no rozar la pared que era mi escudo derecho?
No ves que de este lado del Andes
los duendes son genocidas del pasado,
que la única armonía
es vaciar el mar en un grito sin paz.
Ahora te pienso, como un sueño inconcluso,
como una primavera sin suicidas,
como una derrota que no tuvo guerra, ni cama.
Ahora que las lágrimas,
son amor y callan,
quiero volar y quiero volarte la cabeza también
escrito en papel humano.
Ahora que enamorado de los aviones
espero impaciente la luz de mísiles blancos.
Ahora que te espero sin esperarte,
que te extraño casi sin querer recordarte.
Ahora tiemblas, susurras, te escondes.
Ahora que las mañanas son ayeres,
que la capa de ozono es mi alma,
que el beso de la sombra es cada vez mas corto,
que el abandono es un olvido,
que la lluvia está prohibida.
Si hay fuego, si hay esperanzas.
Ahora que Mafalda me tira los dados,
que mis manos son calles a pueblos sin escenarios.
Ahora que te busco y me pierdo
en el primero de nuestros recuerdos en celos.
Ahora, los meteoritos caen sobre fantasmas
y son violines, son el estruendo de una ciudad
que parece dormida desde que te fuiste.
Ahora que los miércoles son como marte,
y amarte es un día de miércoles.
Ahora que el eufemismo es saborear la sentencia,
que imaginar ya no es arte
que estar hundido, hueco y acongojado es una excusa al diamante,
y no a la vena de los surcos y la calma.
Ahora que Spinetta es un abecedario
jugando en mi alma a ser un pastor de mis rostros tristes.
Ahora que deje bajo la almohada
los cristales rotos de la poesía oscura,
con tu nombre y el mío,
con tus labios violetas y todos mis paraísos desiertos.
Ahora
¿Qué cantas?
¿Qué lloras?
¿Qué ríes?
¿Qué constelaciones dibujas en el rincón mío de tu guitarra?
¿Qué nombre le das a tu gata para no recordarme?
¿Qué buscas en la televisión para no rozar la pared que era mi escudo derecho?
No ves que de este lado del Andes
los duendes son genocidas del pasado,
que la única armonía
es vaciar el mar en un grito sin paz.
Ahora te pienso, como un sueño inconcluso,
como una primavera sin suicidas,
como una derrota que no tuvo guerra, ni cama.
Ahora que las lágrimas,
son amor y callan,
quiero volar y quiero volarte la cabeza también
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