Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
447. El adiós
Es tarde, y en el bar la luz se apaga
un brindis se apresura con un tinto
dejando los rodeos voy sucinto
y evito que tu adiós semeje daga.
Amor embravecido que naufraga
y loco me introduce al laberinto
supone que esta vez será distinto
y encalla al corazón, del que la paga.
Mis ojos se posaron en tu vista
y veo que mi lágrima ya brota
por más que me contenga y me resista
las vierto muy sutil y gota a gota.
Me duele que celebres egoísta
y pérfida, tu triunfo en mi derrota.
El Armador de Sonetos
Lego, ergo cogito.