Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
47. ¿Para qué?
¿Para qué me enamoro de tu boca
si presiento que nunca será mía ?
¿Para qué me atormento cada día
si tu cruel corazón es pura roca?
¿Para qué te recuerdo si trastoca
mi razón al sufrir tal agonía
de morir; al saber de la apatía
que sutil desengaño le provoca ?
Confieso que eres bella, con candor
por lograr tu amistad casi pequé,
sin embargo descubro con temor
-presiento que jamás te recalqué-
mi noble sentimiento, tanto amor,
o dime, niña amada, ¿para qué?
El Armador de Sonetos.
Última edición:
::