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5 poemas de Wislawa Szymborska

Luis Libra

Atención: poeta en obras
NADA OCURRE DOS VECES

Nada ocurre dos veces
y nunca ocurrirá.
Nacimos sin experiencia,
moriremos sin rutina.


Aunque fuéramos los alumnos
más torpes en la escuela del mundo,
nunca más repasaremos
ningún verano o invierno.


Ningún día se repite,
no hay dos noches iguales,
dos besos que dieran lo mismo,
dos miradas en los mismos ojos.


Ayer alguien pronunciaba
tu nombre en mi presencia,
como si de repente cayera
una rosa por la ventana abierta.


Hoy, cuando estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Es flor? ¿O tal vez piedra?


¿Y por qué tú, mala hora,
te enredas en un miedo inútil?
Eres, pues estás pasando,
pasarás —es bello esto.


Sonrientes, abrazados,
intentaremos encontrarnos,
aunque seamos distintos
como dos gotas de agua.


EJEMPLO

La tormenta
arrancó anoche todas las hojas del árbol
menos una de ellas,
dejada
para que se columpiara sola en la rama desnuda.

En este ejemplo
la Violencia demuestra
que sí,
que en ocasiones le gusta bromear.


LA REALIDAD EXIGE...

La realidad exige
que lo digamos bien claro:
la vida sigue su curso.
Sucede así en Cannas y en Borodinó,
en los llanos de Kosovo y en Guernica.

Hay una gasolinera
en una pequeña plaza de Jericó,
hay bancos recién pintados
cerca de Bila Hora.
Las cartas van y vienen
entre Pearl Harbor y Hastings,
pasa un camión de muebles
bajo la mirada del león de Queronea
y solo un frente atmosférico amenaza
los florecientes jardines cercanos a Verdún.

Hay tanto de Todo
que lo que hay de Nada queda muy bien cubierto.
De los yates de Accio
llega la música
y en la cubierta, al sol, bailan las parejas.

Pasan siempre tantas cosas
Que seguro tienen que pasar en todas partes.
Donde hay piedra sobre piedra
hay un carro de helados
cercado por los niños.

Donde estaba Hiroshima
de nuevo está Hiroshima
y se siguen produciendo
objetos de uso cotidiano.

No le faltan encantos a este hermoso mundo
ni tampoco amaneceres
para los que merece la pena despertar.

En los campos de Macejowice
La hierba es verde,
y en la hierba, como pasa en la hierba,
la escarcha, transparente.

Quizá no haya un lugar que no haya sido un campo de batalla,
los aún recordados,
los hoy ya olvidados,
bosques de cedros y bosques de abedules,
nieves y arenas, pantanos irisados
y barrancos de negro fracaso
donde en caso de urgencia
satisfacemos ahora nuestras necesidades.

Qué moraleja sale de todo esto: parece que ninguna.
Lo que de verdad sale es la sangre que seca rápida
y siempre algunos ríos, algunas nubes.

En esos desfiladeros trágicos
el viento se lleva los sombreros,
y es inevitable:
la imagen nos da risa.


PRIMERA FOTOGRAFÍA DE HITLER

¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?
Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal , babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.

Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.
No se oye el aullido de los perros ni los pasos del destino.
El profesor de historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.


UN GATO EN UN PISO VACÍO

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.


________

https://www.las2orillas.co/entrevista-con-wislawa-szymborska-otra-nobel-para-conocer/
 
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NADA OCURRE DOS VECES

Nada ocurre dos veces
y nunca ocurrirá.
Nacimos sin experiencia,
moriremos sin rutina.


Aunque fuéramos los alumnos
más torpes en la escuela del mundo,
nunca más repasaremos
ningún verano o invierno.


Ningún día se repite,
no hay dos noches iguales,
dos besos que dieran lo mismo,
dos miradas en los mismos ojos.


Ayer alguien pronunciaba
tu nombre en mi presencia,
como si de repente cayera
una rosa por la ventana abierta.


Hoy, cuando estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Es flor? ¿O tal vez piedra?


¿Y por qué tú, mala hora,
te enredas en un miedo inútil?
Eres, pues estás pasando,
pasarás —es bello esto.


Sonrientes, abrazados,
intentemos encontrarnos,
aunque seamos distintos
como dos gotas de agua.


EJEMPLO

La tormenta
arrancó anoche todas las hojas del árbol
menos una de ellas,
dejada
para que se columpiara sola en la rama desnuda.

En este ejemplo
la Violencia demuestra
que sí,
que en ocasiones le gusta bromear.


LA REALIDAD EXIGE...

La realidad exige
que lo digamos bien claro:
la vida sigue su curso.
Sucede así en Cannas y en Borodinó,
en los llanos de Kosovo y en Guernica.

Hay una gasolinera
en una pequeña plaza de Jericó,
hay bancos recién pintados
cerca de Bila Hora.
Las cartas van y vienen
entre Pearl Harbor y Hastings,
pasa un camión de muebles
bajo la mirada del león de Queronea
y solo un frente atmosférico amenaza
los florecientes jardines cercanos a Verdún.

Hay tanto de Todo
que lo que hay de Nada queda muy bien cubierto.
De los yates de Accio
llega la música
y en la cubierta, al sol, bailan las parejas.

Pasan siempre tantas cosas
Que seguro tienen que pasar en todas partes.
Donde hay piedra sobre piedra
hay un carro de helados
cercado por los niños.

Donde estaba Hiroshima
de nuevo está Hiroshima
y se siguen produciendo
objetos de uso cotidiano.

No le faltan encantos a este hermoso mundo
ni tampoco amaneceres
para los que merece la pena despertar.

En los campos de Macejowice
La hierba es verde,
y en la hierba, como pasa en la hierba,
la escarcha, transparente.

Quizá no haya un lugar que no haya sido un campo de batalla,
los aún recordados,
los hoy ya olvidados,
bosques de cedros y bosques de abedules,
nieves y arenas, pantanos irisados
y barrancos de negro fracaso
donde en caso de urgencia
satisfacemos ahora nuestras necesidades.

Qué moraleja sale de todo esto: parece que ninguna.
Lo que de verdad sale es la sangre que seca rápida
y siempre algunos ríos, algunas nubes.

En esos desfiladeros trágicos
el viento se lleva los sombreros,
y es inevitable:
la imagen nos da risa.


PRIMERA FOTOGRAFÍA DE HITLER

¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?
Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal , babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.

Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.
No se oye el aullido de los perros ni los pasos del destino.
El profesor de historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.


UN GATO EN UN PISO VACÍO

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.


________
¡Ay, Luis! Qué maravilla... Me encanta esta poeta. Y de este ramillete que nos ofrece tu proverbial gusto y sensibilidad por la poesía, me quedo con... todos, pero "la realidad exige" y "un gato en un piso vacío", me matan.
Gracias, compañero.
 
¡Ay, Luis! Qué maravilla... Me encanta esta poeta. Y de este ramillete que nos ofrece tu proverbial gusto y sensibilidad por la poesía, me quedo con... todos, pero "la realidad exige" y "un gato en un piso vacío", me matan.
Gracias, compañero.

¡Hola Andreas!. Sí, la verdad esta poeta es genial, para mí la number one. Una observadora de la realidad extraordinariamente lúcida. Su poesía fresca, ingeniosa e irónica, con un lenguaje cercano y realista, concilia lo cotidiano y lo profundo de nuestra existencia de una manera fabulosa. Hace tiempo leí alguna entrevista que la hicieron y me pareció alguien muy inteligente y a la vez muy sencilla.
Tiene un montón de poemas magníficos, es imposible seleccionar solo seis o siete poemas suyos; el de "Un gato en un piso vacío" por lo visto lo escribió por el dolor que sintió ella cuando murió su pareja sentimental.
Gracias por tu visita, amigo. Un abrazo grande.
 
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NADA OCURRE DOS VECES

Nada ocurre dos veces
y nunca ocurrirá.
Nacimos sin experiencia,
moriremos sin rutina.


Aunque fuéramos los alumnos
más torpes en la escuela del mundo,
nunca más repasaremos
ningún verano o invierno.


Ningún día se repite,
no hay dos noches iguales,
dos besos que dieran lo mismo,
dos miradas en los mismos ojos.


Ayer alguien pronunciaba
tu nombre en mi presencia,
como si de repente cayera
una rosa por la ventana abierta.


Hoy, cuando estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Es flor? ¿O tal vez piedra?


¿Y por qué tú, mala hora,
te enredas en un miedo inútil?
Eres, pues estás pasando,
pasarás —es bello esto.


Sonrientes, abrazados,
intentemos encontrarnos,
aunque seamos distintos
como dos gotas de agua.


EJEMPLO

La tormenta
arrancó anoche todas las hojas del árbol
menos una de ellas,
dejada
para que se columpiara sola en la rama desnuda.

En este ejemplo
la Violencia demuestra
que sí,
que en ocasiones le gusta bromear.


LA REALIDAD EXIGE...

La realidad exige
que lo digamos bien claro:
la vida sigue su curso.
Sucede así en Cannas y en Borodinó,
en los llanos de Kosovo y en Guernica.

Hay una gasolinera
en una pequeña plaza de Jericó,
hay bancos recién pintados
cerca de Bila Hora.
Las cartas van y vienen
entre Pearl Harbor y Hastings,
pasa un camión de muebles
bajo la mirada del león de Queronea
y solo un frente atmosférico amenaza
los florecientes jardines cercanos a Verdún.

Hay tanto de Todo
que lo que hay de Nada queda muy bien cubierto.
De los yates de Accio
llega la música
y en la cubierta, al sol, bailan las parejas.

Pasan siempre tantas cosas
Que seguro tienen que pasar en todas partes.
Donde hay piedra sobre piedra
hay un carro de helados
cercado por los niños.

Donde estaba Hiroshima
de nuevo está Hiroshima
y se siguen produciendo
objetos de uso cotidiano.

No le faltan encantos a este hermoso mundo
ni tampoco amaneceres
para los que merece la pena despertar.

En los campos de Macejowice
La hierba es verde,
y en la hierba, como pasa en la hierba,
la escarcha, transparente.

Quizá no haya un lugar que no haya sido un campo de batalla,
los aún recordados,
los hoy ya olvidados,
bosques de cedros y bosques de abedules,
nieves y arenas, pantanos irisados
y barrancos de negro fracaso
donde en caso de urgencia
satisfacemos ahora nuestras necesidades.

Qué moraleja sale de todo esto: parece que ninguna.
Lo que de verdad sale es la sangre que seca rápida
y siempre algunos ríos, algunas nubes.

En esos desfiladeros trágicos
el viento se lleva los sombreros,
y es inevitable:
la imagen nos da risa.


PRIMERA FOTOGRAFÍA DE HITLER

¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?
Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal , babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.

Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.
No se oye el aullido de los perros ni los pasos del destino.
El profesor de historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.


UN GATO EN UN PISO VACÍO

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.


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https://www.las2orillas.co/entrevista-con-wislawa-szymborska-otra-nobel-para-conocer/
Muy buenos, me gustaría leerlos sin traducir.

Saludos, Luis.
 
En este enlace encontrarás casi todos los poemas de esta autora en el idioma original (polaco). + Saludos.

https://literatura.wywrota.pl/wislawa-szymborska/
Ya me gustaría, Luis, pero no tengo ni idea de polaco, sería una pasada verlos en su lengua original; con las traducciones se pierde mucho y en cierto modo se desvirtúa el poema.

Imagina como será leer a Lorca traducido al polaco, por ejemplo.

Gracias por todo compañero.

Un saludo.

Alberto.
 
Última edición:
Ya me gustaría, Luis, pero no tengo ni idea de polaco, sería una pasada verlos en su lengua original; con las traducciones se pierde mucho y en cierto modo se desvirtúa el poema.

Imagina como será leer a Lorca traducido al polaco, por ejemplo.

Gracias por todo compañero.

Un saludo.

Alberto.

Yo no pienso que en las traducciones se pierda mucho; si el poema original es bueno y la traducción está bien hecha el poema seguirá siendo bueno. Lo que sí se pierde evidentemente es la sonoridad original y/o la musicalidad que dan las rimas.
Todo depende de la importancia que de cada un@ a esos aspectos de la poesía. Personalmente lo que más valoro en un poema es lo que me cuenta, muy por encima de cómo suena, y las rimas incluso me molestan sonoramente.

De Lorca me quedo con mucha diferencia con "Poeta en Nueva York", y pienso que este poemario suyo no debe perder prácticamente nada traducido a cualquier idioma, ya que su enorme valor y riqueza subyace principalmente en las imágenes, metáforas, símbolos y significado que desbordan los poemas.
Precisamente Szymborska es tan buena porque sus poemas, rebosantes de inteligencia, profundidad e ingenio, sorprenden, emocionan y hacen pensar al lector.

Por otro lado pienso que la cadencia y el ritmo global de un poema estriba sobre todo en la exactitud semántica -o metafórica- de las palabras utilizadas, las pausas y en la combinación de los versos más que en su sonoridad fonética, y por lo tanto la traducción no afecta apenas a la calidad del mismo, (por supuesto es solo mi opinión personal y algún "clásico" posiblemente no esté de acuerdo)

Gracias a ti, Alberto, por tu interés e interesantes reflexiones. Un saludo cordial compañero.
 
Última edición:
Yo no pienso que en las traducciones se pierda mucho; si el poema original es bueno y la traducción está bien hecha el poema seguirá siendo bueno. Lo que sí se pierde evidentemente es la sonoridad original y/o la musicalidad que dan las rimas.
Todo depende de la importancia que de cada un@ a esos aspectos de la poesía. Personalmente lo que más valoro en un poema es lo que me cuenta, muy por encima de cómo suena, y las rimas incluso me molestan sonoramente.

De Lorca me quedo con mucha diferencia con "Poeta en Nueva York", y pienso que este poemario suyo no debe perder prácticamente nada traducido a cualquier idioma, ya que su enorme valor y riqueza subyace principalmente en las imágenes, metáforas, símbolos y significado que desbordan los poemas.
Precisamente Szymborska es tan buena porque sus poemas, rebosantes de inteligencia, profundidad e ingenio, sorprenden, emocionan y hacen pensar al lector.

Por otro lado pienso que la cadencia y el ritmo global de un poema estriba sobre todo en la exactitud semántica -o metafórica- de las palabras utilizadas, las pausas y en la combinación de los versos más que en su sonoridad fonética, y por lo tanto la traducción no afecta apenas a la calidad del mismo, (por supuesto es solo mi opinión personal y algún "clásico" posiblemente no esté de acuerdo)

Gracias a ti, Alberto, por tu interés e interesantes reflexiones. Un saludo cordial compañero.
Muy de acuerdo con lo que reflexionas, en general, pero hay que tener en cuenta la función de la rima, si la hay; no es lo mismo traducir un romance o un soneto que verso libre, por eso precisamente mencioné a Lorca, en eso puede que discrepemos algo, por lo que dices, conste que tengo dudas al respecto porque fuera del castellano lo único que conozco lo suficiente como para juzgar es el gallego, y ambos son bastante parecidos; no es igual traducir del gallego que del polaco, pues el segundo es una lengua eslava, es decir, con unas raíces completamente distintas. Hay muchas circunstancias que determinan el que la traducción sea válida según los casos y las diferentes lenguas, en lo del
verso libre ciento por ciento con lo que expresas; si la traducción es buena el poema transmitirá igualmente. El traducir clásica es un asunto verdaderamente complicado, como bien dices habrá quien piense de un modo u otro al respecto, porque habrá quien diga que la rima se desvirtúa y habrá quien no le dé importancia; como tú.

Un saludo y buen día, Luis.
 
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Muy de acuerdo con lo que reflexionas, en general, pero hay que tener en cuenta la función de la rima, si la hay; no es lo mismo traducir un romance o un soneto que verso libre, por eso precisamente mencioné a Lorca, en eso puede que discrepemos algo, por lo que dices, conste que tengo dudas al respecto porque fuera del castellano lo único que conozco lo suficiente como para juzgar es el gallego, y ambos son bastante parecidos; no es igual traducir del gallego que del polaco, pues el segundo es una lengua eslava, es decir, con unas raíces completamente distintas. Hay muchas circunstancias que determinan el que la traducción sea válida según los casos y las diferentes lenguas, en lo del
verso libre ciento por ciento con lo que expresas; si la traducción es buena el poema transmitirá igualmente. El traducir clásica es un asunto verdaderamente complicado, como bien dices habrá quien piense de un modo u otro al respecto, porque habrá quien diga que la rima se desvirtúa y habrá quien no le dé importancia; como tú.

Un saludo y buen día, Luis.

Sí, claro, evidentemente la base sobre la que se sustenta la mayoría de la poesía clásica es la métrica y la rima, y al traducirla lógicamente se suele perder esa base, (yo personalmente agradezco esa pérdida de rima en algunos poemas clásicos extranjeros traducidos al español)
Te puse el ejemplo de "Poeta en Nueva York" porque además de ser una obra genial de Lorca, muchos de sus poemas no son rimados, pero sí, a quien le guste de manera casi exclusiva la poesía clásica, fácilmente rechazará la poesía traducida.
Sin duda es un tema muy interesante esta de la traducción en la poesía. Buen día, Alberto.
 

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