Si la felicidad total me embarga
le compongo a mi niña versos varios
y pregono su nombre por el barrio
olvidándome que su ausencia es larga.
Otros días, mirando el telediario
pienso el mundo es a veces una mierda
y me pongo a escribir a mi princesa.
El saber que me lee es mi salario:
"Que tu esbelta belleza me embelesa
te diré, que de aquel pestañear,
de ese aroma a mujer, quisiera más.
Pero tú solo hablas de tu amnesia,
de que yo no te gusto sin cerveza,
o tambíen de la edad. En fin, que chungo;
si lo sigo pensando igual me hundo
pues parece más fácil ir a Marte,
más que a tí mi morena conquistarte.
No me quieres... Me quieres... Me pregunto."
le compongo a mi niña versos varios
y pregono su nombre por el barrio
olvidándome que su ausencia es larga.
Otros días, mirando el telediario
pienso el mundo es a veces una mierda
y me pongo a escribir a mi princesa.
El saber que me lee es mi salario:
"Que tu esbelta belleza me embelesa
te diré, que de aquel pestañear,
de ese aroma a mujer, quisiera más.
Pero tú solo hablas de tu amnesia,
de que yo no te gusto sin cerveza,
o tambíen de la edad. En fin, que chungo;
si lo sigo pensando igual me hundo
pues parece más fácil ir a Marte,
más que a tí mi morena conquistarte.
No me quieres... Me quieres... Me pregunto."