Desde que te vi me alegraste la vida.
Sabes que tus gestos los echo de menos?
Esa forma de caminar, ese acento,
tus caricias en nuestra única cita.
Aunque acepto que de oraciones sé cero,
en mis versos solo me falta un amén
si te digo que esperaré por tener
el placer de verte mil años enteros.
Bueno, qué bonito. Mas mira, no sé...
Necesito hueso, necesito carne
y te iría a ver a cualquier parte más que
loco por tocarte y besarte otra vez;
suave entre mis brazos dormirte después.
Pero siempre hay peros. Si tú ni me llamas,
dudo que me dejes dormir en tu cama.
Puedes malherirme con cada rechazo;
puedes repetir que jamás me harás caso...
Déjame no obstante que sueñe mi drama.
Sabes que tus gestos los echo de menos?
Esa forma de caminar, ese acento,
tus caricias en nuestra única cita.
Aunque acepto que de oraciones sé cero,
en mis versos solo me falta un amén
si te digo que esperaré por tener
el placer de verte mil años enteros.
Bueno, qué bonito. Mas mira, no sé...
Necesito hueso, necesito carne
y te iría a ver a cualquier parte más que
loco por tocarte y besarte otra vez;
suave entre mis brazos dormirte después.
Pero siempre hay peros. Si tú ni me llamas,
dudo que me dejes dormir en tu cama.
Puedes malherirme con cada rechazo;
puedes repetir que jamás me harás caso...
Déjame no obstante que sueñe mi drama.