carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquí se ha perpetrado un acto terrorista.
Hallé veinte cadáveres y avisé:
«¡Vengan, gendarmes de buena voluntad,
cubran esos cuerpos, patrulleros fronterizos!
Que se investigue este hecho de inmediato».
Un sol encapuchado y asesino, de seguro,
atajó sus pasos, los coyoteó en el desierto.
Esta gente que anduvo su camino
en pos de esperanza y progreso está aquí
con huesos secos, piel destrozada,
víctima real del terrorismo,
anónimanente inerme, asesinada.
Y a una niña, con la edad de once años,
la asaltó ese enemigo, de rubia faz,
con millones de lumínicos garfios,
rayos-dedos, y fue certero
al clavar su cuchillada de sed
en su linda, inocente boca
y ya que rompió su garganta,
me estremezco.
Vinieron a Tucson por caminos
de Sueño Americano, ¡qué ironía!
y fueron torturados a 120 grados
de Farenheit tormento.
A sólo diez días de veredas
y reincidentes desmanes, nadie sabe del agresor,
ni el rumbo de su fuga ni el proyecto
con que ha de proseguir sus desencuentros.
El terrorismo está indocumentado.
¡Sí, ese Osama impune de las áridas zonas
y el Desierto!
30 de Junio 2002
De «El hombre extendido»
http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-generales/143374-la-cruzada.html
Hallé veinte cadáveres y avisé:
«¡Vengan, gendarmes de buena voluntad,
cubran esos cuerpos, patrulleros fronterizos!
Que se investigue este hecho de inmediato».
Un sol encapuchado y asesino, de seguro,
atajó sus pasos, los coyoteó en el desierto.
Esta gente que anduvo su camino
en pos de esperanza y progreso está aquí
con huesos secos, piel destrozada,
víctima real del terrorismo,
anónimanente inerme, asesinada.
Y a una niña, con la edad de once años,
la asaltó ese enemigo, de rubia faz,
con millones de lumínicos garfios,
rayos-dedos, y fue certero
al clavar su cuchillada de sed
en su linda, inocente boca
y ya que rompió su garganta,
me estremezco.
Vinieron a Tucson por caminos
de Sueño Americano, ¡qué ironía!
y fueron torturados a 120 grados
de Farenheit tormento.
A sólo diez días de veredas
y reincidentes desmanes, nadie sabe del agresor,
ni el rumbo de su fuga ni el proyecto
con que ha de proseguir sus desencuentros.
El terrorismo está indocumentado.
¡Sí, ese Osama impune de las áridas zonas
y el Desierto!
30 de Junio 2002
De «El hombre extendido»
http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-generales/143374-la-cruzada.html