.

Aunque no te lo he dicho,
e imaginas,
a veces,
allí encerrado,
pienso en ti;
y no me hace falta ningún otro motivo
para ser feliz;
allí encerrado.
Entre aquellos barrotes
de cristal blindado,
de aquella jaula de grillos,
de esa jaula saturada de pájaros,
en aquella prisión sin cielo,
en aquella mazmorra de dos pasos
donde hay gente que intenta ser feliz
sólo por ver el sol salir;
allí, pienso en ti
y no me hace falta más motivo,
ninguno más,
para ser feliz.
Y es que a veces necesito salir
y digo tu nombre,
y camino con más garbo,
y sonrío a las sombras,
y a los niños alegres,
y a las niñas bonitas
y a las no tan bonitas,
continuamente torcidas,
que, irremediablemente,
se enamoran de mí,
mientras yo voy silbando tu nombre.
Allí, encerrado,
me preguntan tu edad
y por niños,
y yo contesto a lo primero,
y de lo segundo me río.
Y a la noche, en mi cama,
te imagino desnuda
bajo aquellas ásperas sábanas,
y gimo un concierto,
un volcán al eructar,
sobre tu cara;
y no deseo más,
no me interesa más,
no necesito más
para ser feliz
al tener esa extraña certeza,
mientras caigo dormido,
esa intangible y absoluta certeza,
allí encerrado,
de estar contigo.

Muy bueno!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba