• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

710 kilómetros

chc

Christian
De pronto uno se da cuenta
que está lejos.
No es la lejanía sentimental
esa escurridiza felicidad
que se anuda en la garganta
sino
esa kilométrica
que a duras penas se achica
o fácilmente se ensancha
según el ánimo del día.

La realidad es una boca ausente
sin longitud ni latitud
y yo quisiera encontrarte
en alguna remota infancia
donde todo está pendiente.

Pero
de pronto uno se da cuenta
que el misterioso confín de la distancia
está condenadamente cerca,

y quizá por esto
tengas que saber que
esta cantidad de árboles
y semáforos, de casas,
campos y nubes,
trenes o restaurantes
que entre nosotros respiran
es apenas un renglón
del dócil dictamen que nos une;

que
esta sarta de tristezas
y alegrías, de amores,
abandonos, faltas de ortografía
y rimas aburridas
o diccionarios
es tan sólo media tarde
que hace menos notoria
mi década de ventaja;

y
de pronto uno se da cuenta
-por suerte-
que esta estrafalaria distancia
-kilométrica-
que convierte
nuestras simpáticas hipótesis
en implacables reveses,
no se escurre, felizmente,
ni se anuda en la garganta.

Y quizá por esto
tengas que saber
que yo conozco
pero además reconozco
los kilómetros absurdos,
pero también sé
de esa suerte de ternura
que ida y vuelta los recorre.
 
De pronto uno se da cuenta
que está lejos.
No es la lejanía sentimental
esa escurridiza felicidad
que se anuda en la garganta
sino
esa kilométrica
que a duras penas se achica
o fácilmente se ensancha
según el ánimo del día.

La realidad es una boca ausente
sin longitud ni latitud
y yo quisiera encontrarte
en alguna remota infancia
donde todo está pendiente.

Pero
de pronto uno se da cuenta
que el misterioso confín de la distancia
está condenadamente cerca,

y quizá por esto
tengas que saber que
esta cantidad de árboles
y semáforos, de casas,
campos y nubes,
trenes o restaurantes
que entre nosotros respiran
es apenas un renglón
del dócil dictamen que nos une;

que
esta sarta de tristezas
y alegrías, de amores,
abandonos, faltas de ortografía
y rimas aburridas
o diccionarios
es tan sólo media tarde
que hace menos notoria
mi década de ventaja;

y
de pronto uno se da cuenta
-por suerte-
que esta estrafalaria distancia
-kilométrica-
que convierte
nuestras simpáticas hipótesis
en implacables reveses,
no se escurre, felizmente,
ni se anuda en la garganta.

Y quizá por esto
tengas que saber
que yo conozco
pero además reconozco
los kilómetros absurdos,
pero también sé
de esa suerte de ternura
que ida y vuelta los recorre.


Hectáreas de estrellas para esta pieza que de un modo tan bello, representa el sentir de tantos. Y es que los kilómetros se vuelven absurdos respecto de tu poética antiLejanías.

Pero no seamos tan implacables con las distancias espaciales. Algo hay que agradecerles, al parecer. Tu regreso, por lo pronto, tan poblado de preciosas cercanías: tus poemas.

Un gran abrazo.
 
Hectáreas de estrellas para esta pieza que de un modo tan bello, representa el sentir de tantos. Y es que los kilómetros se vuelven absurdos respecto de tu poética antiLejanías.

Pero no seamos tan implacables con las distancias espaciales. Algo hay que agradecerles, al parecer. Tu regreso, por lo pronto, tan poblado de preciosas cercanías: tus poemas.

Un gran abrazo.

Ciela: tu comentario me lleva a comentarte que mi alejamiento es una ambigua mezcla de felicidad y tristeza. Primero la primera y segundo la segunda. A veces las cosas no funcionan como uno quisiera, a veces el amor se escapa sin mas. Llegue plagado de felicidades y porvenires, me fui necesitando preparar esos porvenires. Regrese para, de alguna manera y si es posible, dejar atras esos "campos minados" de buenos augurios que hoy explotan tristemente con cada uno de mis pasos. Este lugar esta lleno de esas pequeñas "minas". En cada uno de mis poemas, en casi todos hay un nombre, que hoy ya no aparece y no porque yo no quiera.
Por lo demas, gracias por tu comentario. Me emocionaron tus palabras.
Un abrazo.
Christian.

PD: el poema de todas formas no tiene nada que ver con lo anterior.
 
De pronto uno se da cuenta
que está lejos.
No es la lejanía sentimental
esa escurridiza felicidad
que se anuda en la garganta
sino
esa kilométrica
que a duras penas se achica
o fácilmente se ensancha
según el ánimo del día.

La realidad es una boca ausente
sin longitud ni latitud
y yo quisiera encontrarte
en alguna remota infancia
donde todo está pendiente.

Pero
de pronto uno se da cuenta
que el misterioso confín de la distancia
está condenadamente cerca,

y quizá por esto
tengas que saber que
esta cantidad de árboles
y semáforos, de casas,
campos y nubes,
trenes o restaurantes
que entre nosotros respiran
es apenas un renglón
del dócil dictamen que nos une;

que
esta sarta de tristezas
y alegrías, de amores,
abandonos, faltas de ortografía
y rimas aburridas
o diccionarios
es tan sólo media tarde
que hace menos notoria
mi década de ventaja;

y
de pronto uno se da cuenta
-por suerte-
que esta estrafalaria distancia
-kilométrica-
que convierte
nuestras simpáticas hipótesis
en implacables reveses,
no se escurre, felizmente,
ni se anuda en la garganta.

Y quizá por esto
tengas que saber
que yo conozco
pero además reconozco
los kilómetros absurdos,
pero también sé
de esa suerte de ternura
que ida y vuelta los recorre.
Cuando se ama de verdad, es mentira que la distancia acaba el amor; es la deslealtad. Gran tema!!
 
De verdad tenía yo muchas ganas de publicar algo hoy, pero después de leerte he decidido que mejor me espero a mañana, no me atrevo a alterar algo que me quite este agradable sabor de ojos que me dejó tu hermosísimo escrito. -La parte de "los trenes y restaurantes que respiran entre nosotros" es lacrimosa.
 
De pronto uno se da cuenta
que está lejos.
No es la lejanía sentimental
esa escurridiza felicidad
que se anuda en la garganta
sino
esa kilométrica
que a duras penas se achica
o fácilmente se ensancha
según el ánimo del día.

La realidad es una boca ausente
sin longitud ni latitud
y yo quisiera encontrarte
en alguna remota infancia
donde todo está pendiente.

Pero
de pronto uno se da cuenta
que el misterioso confín de la distancia
está condenadamente cerca,

y quizá por esto
tengas que saber que
esta cantidad de árboles
y semáforos, de casas,
campos y nubes,
trenes o restaurantes
que entre nosotros respiran
es apenas un renglón
del dócil dictamen que nos une;

que
esta sarta de tristezas
y alegrías, de amores,
abandonos, faltas de ortografía
y rimas aburridas
o diccionarios
es tan sólo media tarde
que hace menos notoria
mi década de ventaja;

y
de pronto uno se da cuenta
-por suerte-
que esta estrafalaria distancia
-kilométrica-
que convierte
nuestras simpáticas hipótesis
en implacables reveses,
no se escurre, felizmente,
ni se anuda en la garganta.

Y quizá por esto
tengas que saber
que yo conozco
pero además reconozco
los kilómetros absurdos,
pero también sé
de esa suerte de ternura
que ida y vuelta los recorre.
las lineas divisorias de la distancia no tienen medida cuando se ama muy buen poema un grato placer leerle saludos
 
De pronto uno se da cuenta
que está lejos.
No es la lejanía sentimental
esa escurridiza felicidad
que se anuda en la garganta
sino
esa kilométrica
que a duras penas se achica
o fácilmente se ensancha
según el ánimo del día.

La realidad es una boca ausente
sin longitud ni latitud
y yo quisiera encontrarte
en alguna remota infancia
donde todo está pendiente.

Pero
de pronto uno se da cuenta
que el misterioso confín de la distancia
está condenadamente cerca,

y quizá por esto
tengas que saber que
esta cantidad de árboles
y semáforos, de casas,
campos y nubes,
trenes o restaurantes
que entre nosotros respiran
es apenas un renglón
del dócil dictamen que nos une;

que
esta sarta de tristezas
y alegrías, de amores,
abandonos, faltas de ortografía
y rimas aburridas
o diccionarios
es tan sólo media tarde
que hace menos notoria
mi década de ventaja;

y
de pronto uno se da cuenta
-por suerte-
que esta estrafalaria distancia
-kilométrica-
que convierte
nuestras simpáticas hipótesis
en implacables reveses,
no se escurre, felizmente,
ni se anuda en la garganta.

Y quizá por esto
tengas que saber
que yo conozco
pero además reconozco
los kilómetros absurdos,
pero también sé
de esa suerte de ternura
que ida y vuelta los recorre.

Muy bueno, Christian. Me ha encantado.
Saludos mediterráneos.
 
Z. Gómez;2026560 dijo:
De verdad tenía yo muchas ganas de publicar algo hoy, pero después de leerte he decidido que mejor me espero a mañana, no me atrevo a alterar algo que me quite este agradable sabor de ojos que me dejó tu hermosísimo escrito. -La parte de "los trenes y restaurantes que respiran entre nosotros" es lacrimosa.

Bueno Zeta que decirte. Ante todo gracias, pero no dejes de publicar por favor!!! Muchisimas gracias otra vez.
Un abrazo.
Christian.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba