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Eres el rojo neón,
de madrugada en la avenida.

El trémulo iris sangriento
del lodo en mis pupilas.

Un bosque de astrales cabellos,
cubierto por los mirlos.

Eres, el haz vaporoso
que el semáforo suspira.

La sombra lunar derretida,
sobre el vaso del líquido Sol.

El mar, que en lo onírico tiñe
la gaviota que gotea,
como un negro submarino.

Eres, el hondo barranco,
que abro en mi inquieto portal,
cuando ruedo hacia la nada.

El órgano etéreo y extraño
a mi carne pasajera.

El cuerpo, que cósmicos llenan,
alados lunares de incendio.

Las dunas de madrigales,
de piedra; silencio y arcilla.

La explanada de las boas
espirales de color.

Tú, el sonoro vacío,
que entraño adentro mía.
Tú eres, lo libre e inmenso
que se ausenta en mi interior.
En fin, lo eres todo.
Todo por el amor.

Saludos
 
Eres el rojo neón,
de madrugada en la avenida.

El trémulo iris sangriento
del lodo en mis pupilas.

Un bosque de astrales cabellos,
cubierto por los mirlos.

Eres, el haz vaporoso
que el semáforo suspira.

La sombra lunar derretida,
sobre el vaso del líquido Sol.

El mar, que en lo onírico tiñe
la gaviota que gotea,
como un negro submarino.

Eres, el hondo barranco,
que abro en mi inquieto portal,
cuando ruedo hacia la nada.

El órgano etéreo y extraño
a mi carne pasajera.

El cuerpo, que cósmicos llenan,
alados lunares de incendio.

Las dunas de madrigales,
de piedra; silencio y arcilla.

La explanada de las boas
espirales de color.

Tú, el sonoro vacío,
que entraño adentro mía.
Tú eres, lo libre e inmenso
que se ausenta en mi interior.
Excelente poema, buen día. Un abrazo con la pluma del alma
 
Eres el rojo neón,
de madrugada en la avenida.

El trémulo iris sangriento
del lodo en mis pupilas.

Un bosque de astrales cabellos,
cubierto por los mirlos.

Eres, el haz vaporoso
que el semáforo suspira.

La sombra lunar derretida,
sobre el vaso del líquido Sol.

El mar, que en lo onírico tiñe
la gaviota que gotea,
como un negro submarino.

Eres, el hondo barranco,
que abro en mi inquieto portal,
cuando ruedo hacia la nada.

El órgano etéreo y extraño
a mi carne pasajera.

El cuerpo, que cósmicos llenan,
alados lunares de incendio.

Las dunas de madrigales,
de piedra; silencio y arcilla.

La explanada de las boas
espirales de color.

Tú, el sonoro vacío,
que entraño adentro mía.
Tú eres, lo libre e inmenso
que se ausenta en mi interior.
Bellísimo poema ! Para leer y releer, perdiéndose en él y en las emociones que suscita...
Muchas gracias por compartirlo!
 

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