Cris Ryan
herida viviente del sino
Remotas vaguedades pueblan mis sueños
dos torres de reflejos gualda
—geométricos prismas de vidrio—
azotadas por estruendos del cielo
acaban su reinado aprisa en forma muy extraña/
ajenas a pista de aterrizaje
estrellan una nave incendiaria
contra cada torre gemela
—tamaña vileza— se forma lava
de cristal y metal en las cúspides:
estallidos chispeantes
humaredas tinto, polvo, ceniza
oscurecen la soberbia
corona de luz matinal/
nadie intenta apagar aquellas antorchas
de sorprendentes llamas
besos de despedida
sin contacto real
erizan la piel
sombras de cuerpos agónicos
saltan veloces al vacío
huyendo de tal pesadilla
inverosímil realidad matinal/
la fatalidad sobreviene...
3016 habitantes del hado
acallan su desolación
clamores agonías…
con el desplome final/
otrora dos esbeltos prismas
son un montón de escombros humeantes
fin de su reinado/
apenas quedan amuletos, cicatrices
símbolos y sueños del aciago evento
—a disposición turística—
para eternizar luto y duelo de ese 9/11
¡Ay ciudad de la Gran Manhattan!
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