Heart
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pobre era mi alma que yacía inerte,
mi vida vagaba triste sin sentido,
el lamento de soledad era tan fuerte,
que mi corazón andaba perdido.
El amor existía, mas yo no lo encontraba,
lo buscaba en las calles, entre la gente,
besos de enamorados que al mirar me embelesaba,
yo nadaba siempre sola, contracorriente.
Todo era en vano, y el tiempo se me iba,
mis ojos cansados empezaban a marchitarse,
mi boca se secaba sin saliva,
a falta de besos y ganas de entregarse.
Como un espejismo apareciste tu,
envuelto en la niebla semejabas irreal,
tus calidas palabras lentamente me irradiaban de luz,
mis sentidos se despertaban como el rojizo coral.
Así llegaste tu, regalándome una rosa con tu aliento,
mi piel, al contacto de tus muslos se despertaba,
huracán alborotado mis colinas en tu aposento,
que en tus revueltos mares navegaba.
Dichosa estoy de quererte,
me haces tan feliz  que a la vida ya nada reclamo,
encadenarte a mi, a mi piel para no perderte,
corazón ámame que me salvaste, ¡ámame que yo te amo!