Heart
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:6cee6fb823]Jugaba la niña en los verdes prados,
su cara, sereno espejo que iluminaba,
sus labios dulces cantaban enamorados,
lindas melodías que al sol embriagaba.
Su cántaro digno reposaba en bandolera
del manantial claro que lo llenaba,
abanicos de colores, azul agua, fresca solera,
alud de vida, bella estampa que la adornaba.
Lloraba la niña tirada en la enredadera,
su cara impregnada, morada cual pardo lirio,
su cuerpo inerte, carcoma de la madera,
crueles sollozos, arrancados, fatídico delirio.
De añicos el cántaro arañaba el suelo,
ilusiones y esperanzas rotas la azoraban,
perdió la niña de seda su blanco pañuelo,
a manos de los burdos bestias que la ultrajaban.
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su cara, sereno espejo que iluminaba,
sus labios dulces cantaban enamorados,
lindas melodías que al sol embriagaba.
Su cántaro digno reposaba en bandolera
del manantial claro que lo llenaba,
abanicos de colores, azul agua, fresca solera,
alud de vida, bella estampa que la adornaba.
Lloraba la niña tirada en la enredadera,
su cara impregnada, morada cual pardo lirio,
su cuerpo inerte, carcoma de la madera,
crueles sollozos, arrancados, fatídico delirio.
De añicos el cántaro arañaba el suelo,
ilusiones y esperanzas rotas la azoraban,
perdió la niña de seda su blanco pañuelo,
a manos de los burdos bestias que la ultrajaban.
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