marquelo
Negrito villero
a 30 metros siempre pasan cosas
tan sorpresivas
que harían bien presentarlas en un domingo de feria.
Un viento, flaco en la nariz
paseante y embebido
después del adiós a las gaviotas
o a la desnudez estoica del Parnaso.
Un viento, repito
como una estación donde duermen aún
las cosas por oler,
por imaginar,
estirado de piernas en los bancos de madera, agotados y agotado de tanta lluvia.
Un viento, ahora nuevo y de fiesta
galante, a trote de correo .
En mis huecos nasales todavía están los restos de naufragios, MarieClaudet en la Rúe de Rivoli, Giovanna N En la piazza San Marcos, una negra matrimonial en un boliche Cordobés:
-Sólo ofrezco vestirte con el blanco del día- le dije-.La negra
agradeció mi pobreza...;
la fiesta humeante y el resoplido terminal.
El aire ahora viene con un nombre en la frente del Águila o en los refugiados de la mentira;
una dirección en el cuello del cisne
y un tiempo que no deja de pasear con sus remos en el Todo.
Aire a 30 metros
Oasis camino del cerebro en pequeñas dosis adictivas debajo de las sabanas;
razón agotada por la escena que enciende el contacto
la llama en flor, oblicua a las intersecciones del brazo que imita un abrazo ardiente.
la llegada de la nariz en primer lugar
luego las palabras se caen de la boca
los perros olfatean algo que viene o d esarticulan un beso que va y que crece con los árboles futuros;
el territorio abre la taquilla
Yo y solo
alguien de ficción o realidad a 30 metros
de pronto todo es un verde aéreo,
de pronto...
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