ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
Ella es un recuerdo vívido, un pasado ahora,
un aquí prematuro, un pronto muy lento,
un jamás acaecido, un evento, o como quisiere.
Cada llanto que ella evoca
es un suceso sustantivo, una derrota,
un murmullo aquí en mi nada más grande,
y no hay más hambre, por la cual soñarme junto a su palabra,
ni desnutriciones eficientes por la suya causa sola,
que el asunto, el motivo, el ademán aquese tardo,
hecho de silencio y de olvido.
Fuere yo palabra acurrucada, entonces, en su memoria
y ella, reverberación de su ida.
Pero momentos eficaces soplan ahora,
y un inmemorable acecho viene a atormentarme,
apabullante, catastrófico si quisiéremos,
terrible, enorme, estridente,
como si toda verborrea viniere a mí,
espeluznante, y alojárase en toda la amplitud de la voz mía.
Pero mudo será el rumbo de esta muerte entonces,
insolente, como el solo dicho mío, dilación
de todo yo en superposición de su presencia extinta,
hecho y dicho, pretérito
de flujos cristalinos provocados en toda la faz suya.
¿Y? ¿dónde la promesa extraviose,
para ir si acaso a por su forma,
tomarle la cadencia y traerla de golpe o,
dónde la alegría cayose,
para acudir a por su síntesis,
por su composición,
tomarle la palabra y levantarle el argumento,
erigirla,
como si todo el amor que hubo,
estuviere tan sólo a 33 líneas de verse resurrecto?
un aquí prematuro, un pronto muy lento,
un jamás acaecido, un evento, o como quisiere.
Cada llanto que ella evoca
es un suceso sustantivo, una derrota,
un murmullo aquí en mi nada más grande,
y no hay más hambre, por la cual soñarme junto a su palabra,
ni desnutriciones eficientes por la suya causa sola,
que el asunto, el motivo, el ademán aquese tardo,
hecho de silencio y de olvido.
Fuere yo palabra acurrucada, entonces, en su memoria
y ella, reverberación de su ida.
Pero momentos eficaces soplan ahora,
y un inmemorable acecho viene a atormentarme,
apabullante, catastrófico si quisiéremos,
terrible, enorme, estridente,
como si toda verborrea viniere a mí,
espeluznante, y alojárase en toda la amplitud de la voz mía.
Pero mudo será el rumbo de esta muerte entonces,
insolente, como el solo dicho mío, dilación
de todo yo en superposición de su presencia extinta,
hecho y dicho, pretérito
de flujos cristalinos provocados en toda la faz suya.
¿Y? ¿dónde la promesa extraviose,
para ir si acaso a por su forma,
tomarle la cadencia y traerla de golpe o,
dónde la alegría cayose,
para acudir a por su síntesis,
por su composición,
tomarle la palabra y levantarle el argumento,
erigirla,
como si todo el amor que hubo,
estuviere tan sólo a 33 líneas de verse resurrecto?
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