romaguce
Poeta recién llegado
A cada instante,
Como el continuo tejer de la espera
Sin Penélopes ni Odiseos
Pero si,
Con la gran congoja
Del tiempo
Estrujando nuestro respiro.
A cada instante,
En que la arena le da a la mar,
Ese sabor salado de amanecer,
Mi cuerpo se mezcla con la luna apagada
Y nos escondemos tras el céfiro.
A cada instante,
Cuando la muerte acaricia la vida,
Despiertan los amantes eternos al eclipse que los une,
Descuido de una eternidad que los separa.
A cada instante,
En que respiro un recuerdo abrupto y escalofriante
Que huye del encierro de mi olvido,
Tu mano entrelaza la mía
Y seguimos la cuesta.
A cada instante,
En todo momento,
Unidos por una inacabable diaspora.
Como el continuo tejer de la espera
Sin Penélopes ni Odiseos
Pero si,
Con la gran congoja
Del tiempo
Estrujando nuestro respiro.
A cada instante,
En que la arena le da a la mar,
Ese sabor salado de amanecer,
Mi cuerpo se mezcla con la luna apagada
Y nos escondemos tras el céfiro.
A cada instante,
Cuando la muerte acaricia la vida,
Despiertan los amantes eternos al eclipse que los une,
Descuido de una eternidad que los separa.
A cada instante,
En que respiro un recuerdo abrupto y escalofriante
Que huye del encierro de mi olvido,
Tu mano entrelaza la mía
Y seguimos la cuesta.
A cada instante,
En todo momento,
Unidos por una inacabable diaspora.