Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

A cinco minutos después, quizás me arrepienta,
luego que acicale mi cuerpo con su caricia
pues sus besos en mi piel para mí son delicia,
que estimula el deseo y mi libido calienta.
Pero hay, alguien que de seguro no está contenta,
y aunque parece que este delito es injusticia
la traición, si bien es prohibida beneficia,
porque no tengo en ese encuentro mi cenicienta.
Desde un tiempo al presente soledad me acompaña
y celosa de mi acto, contra mi se declara
pues mi mente, cinco minutos después se empaña
con el recuerdo que en otrora, mujer amara
Cinco minutos después, otra mujer que me ama,
pero soledad, la única que espera.., en la cama.