viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
A contrapelo tu mano y la mía
hacen una sonrisa sobre el asfalto.
Como si me pasaras un testigo
mediante ritos malabares.
Te rastreo desde mi mundo
hasta tu comarca remota.
Con dedos aventureros
que cobardes se esconden
en tu camisa entreabierta.
A contratiempo tus pasos
siempre confluyen en mi sendero,
y casi siempre te sigo
sin saber que lo estoy haciendo.
Te sondeo entre las virutas
que deja una puesta de Sol.
La sangre que nace en el cielo
no puede morir en silencio,
y te tiñe de rosa caliente
como a manzana de caramelo.
A contra vuelo tu mirada
se cruza sin abrazarse
con mis ojos desiertos.
Pobrecitos los secretos
que no saben hablar bueno.
Son tumores de conciencia
y se quedan temblando en el tiempo
hacen una sonrisa sobre el asfalto.
Como si me pasaras un testigo
mediante ritos malabares.
Te rastreo desde mi mundo
hasta tu comarca remota.
Con dedos aventureros
que cobardes se esconden
en tu camisa entreabierta.
A contratiempo tus pasos
siempre confluyen en mi sendero,
y casi siempre te sigo
sin saber que lo estoy haciendo.
Te sondeo entre las virutas
que deja una puesta de Sol.
La sangre que nace en el cielo
no puede morir en silencio,
y te tiñe de rosa caliente
como a manzana de caramelo.
A contra vuelo tu mirada
se cruza sin abrazarse
con mis ojos desiertos.
Pobrecitos los secretos
que no saben hablar bueno.
Son tumores de conciencia
y se quedan temblando en el tiempo
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