lauflorcita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Suben las palabras
cuesta arriba
hasta el borde de tus labios.
Mis sentidos dicen:
magia;
incipiente pócima de encanto,
sutil aspereza desterrada
de los suelos que habita tu lenguaje.
Y si los vocablos se esmeran,
pacientes,
por escalar montañas
a contraviento,
sin derrumbarse,
siquiera trastabillando en el pliegue
de nuestros tesoros;
si sacrifican momentos de lujuria
por dosis de ternura,
por la vuelta inesperada de la vida
No los castigues,
ni los dejes prisioneros de tu boca.
No te olvides que la magia,
el encanto,
y los tesoros en tus labios
también a mí me hacen escalar montañas
a contraviento
y sin derrumbarme.
cuesta arriba
hasta el borde de tus labios.
Mis sentidos dicen:
magia;
incipiente pócima de encanto,
sutil aspereza desterrada
de los suelos que habita tu lenguaje.
Y si los vocablos se esmeran,
pacientes,
por escalar montañas
a contraviento,
sin derrumbarse,
siquiera trastabillando en el pliegue
de nuestros tesoros;
si sacrifican momentos de lujuria
por dosis de ternura,
por la vuelta inesperada de la vida
No los castigues,
ni los dejes prisioneros de tu boca.
No te olvides que la magia,
el encanto,
y los tesoros en tus labios
también a mí me hacen escalar montañas
a contraviento
y sin derrumbarme.
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