Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
[/I]
A Dios le pido
A Dios le pido con vehemencia
que sienta de mi clemencia
que cumpla mis deseos
de convertirme en el ángel
que llegue hasta tu lecho.
Así posarme en tu regazo,
y dormir sobre tu pecho
que yace apesumbrado
adolorido y maltrecho
por la ausencia de mis caricias,
de mis mimos y mis besos
por no tenerme a tu lado
y colmarte de mis cuidados
siendo tu mi ángel amado.
¡Mas si en ángel no me convierto
seré la brisa, seré el viento!
Que entre por tu ventana
y recorra todo tu cuerpo
en una sutil caricia,
sentirás mi calor,
mágico elixir reparador
de tus huesos, de tu dolor
estremeceré tus sentidos,
te impregnare con mi amor.
Si la brisa no te acaricia,
seré ese rayo de luna
que entra por tu ventana,
iluminando tu cuerpo
recorriéndote despacio,
descubriendo tus secretos
amarrándome a tu cuello
como si fuera tu amuleto.
Tu cuerpo herido, desnudo y varonil
cubriré con la esencia
de las gotas como perlas
que brotan por mi piel
que son la pura esencia
del amor que brota de mi ser,
amor que te pertenece
porque me hiciste de nuevo sentir mujer
sin haber tocado mi cuerpo
ni haber probado mi piel
sin haber sentido el sabor
de mis besos de miel.
A Dios le pido
A Dios le pido con vehemencia
que sienta de mi clemencia
que cumpla mis deseos
de convertirme en el ángel
que llegue hasta tu lecho.
Así posarme en tu regazo,
y dormir sobre tu pecho
que yace apesumbrado
adolorido y maltrecho
por la ausencia de mis caricias,
de mis mimos y mis besos
por no tenerme a tu lado
y colmarte de mis cuidados
siendo tu mi ángel amado.
¡Mas si en ángel no me convierto
seré la brisa, seré el viento!
Que entre por tu ventana
y recorra todo tu cuerpo
en una sutil caricia,
sentirás mi calor,
mágico elixir reparador
de tus huesos, de tu dolor
estremeceré tus sentidos,
te impregnare con mi amor.
Si la brisa no te acaricia,
seré ese rayo de luna
que entra por tu ventana,
iluminando tu cuerpo
recorriéndote despacio,
descubriendo tus secretos
amarrándome a tu cuello
como si fuera tu amuleto.
Tu cuerpo herido, desnudo y varonil
cubriré con la esencia
de las gotas como perlas
que brotan por mi piel
que son la pura esencia
del amor que brota de mi ser,
amor que te pertenece
porque me hiciste de nuevo sentir mujer
sin haber tocado mi cuerpo
ni haber probado mi piel
sin haber sentido el sabor
de mis besos de miel.