Fedora Luckert
Poeta fiel al portal
YurGu3M3//Fedora Luckert
Hey
deja de morir!
Ya me trajo un carro común
y ahora caigo de rodillas
a tus pies.
Te miro pálido y sorprendido
extasiado y confundido
Y me pregunto
¿Quién es?
¿Será una trampa del destino
otra burla premeditada de la vida
en contra de esta alma perdida
que busca sin descanso
a un viajante polvoriento
que lastrado con sus miedos
ya resuelva recostarse
a mi vera?
¿O será el céfiro puro de Dios
elevando hojarasca
acercándola a algún viejo
a un poeta en el parque
a dos lejanos que se topan
casualmente se derriban
y se miran fascinados
a los ojos hasta el alma
a los ojos para siempre?
El hecho es que aquí estoy
desprovista de pecado
en estoica resistencia
al tormento de aquel fuego
purificador mientras espero
se disipe la humareda
impaciente por desdibujarme los contornos
de los recuerdos
armas de doble filo que laceran
mis sentidos.
Aquí estoy cuestionándome las manos
si te miran y te tocan
si te rozan y te quiebran
si se quedan en su noche
sólo puños que se aprietan.
Y no espero ya más nada
que me des tu sombra larga
compañera en esta hora
que se torna ya sagrada...
¿Qué campanas se destrozan mientras pasas?
mientras decidimos luna a este beso
evidente
que ha secado en nuestros verbos
y en los ojos
como dicen las pupilas desde el fuego
de ser solos...
de ser solos...
Mientras tanto, yo levito
suspendida en el silencio
esperando ese encuentro
la mirada que me lleve
a distancias más cercanas
a la tibia calidez
de aquella cama
donde pueda ser tu cuerpo
de gitana.
¿Será un sueño de mi ser que por ti ahora clama?
¿o es acaso un espejismo
al oasis de mi alma?
Pero cambio ya de gesto
desde mi ropaje viejo
busco el sueño de la fuente
para deshacer el rostro
que ha viajado desde tanto
solamente por buscarte
Y aquí estás!
No queda más que sonreír
con mis dientes aperrados
con mis ojos des-
acomodados
la piel ajada de
la sorpresa
que ahora sujeta mi vida
y la lleva
a cenar
la vida
con vos con vos con vos.
Hey
deja de morir!
Ya me trajo un carro común
y ahora caigo de rodillas
a tus pies.
Te miro pálido y sorprendido
extasiado y confundido
Y me pregunto
¿Quién es?
¿Será una trampa del destino
otra burla premeditada de la vida
en contra de esta alma perdida
que busca sin descanso
a un viajante polvoriento
que lastrado con sus miedos
ya resuelva recostarse
a mi vera?
¿O será el céfiro puro de Dios
elevando hojarasca
acercándola a algún viejo
a un poeta en el parque
a dos lejanos que se topan
casualmente se derriban
y se miran fascinados
a los ojos hasta el alma
a los ojos para siempre?
El hecho es que aquí estoy
desprovista de pecado
en estoica resistencia
al tormento de aquel fuego
purificador mientras espero
se disipe la humareda
impaciente por desdibujarme los contornos
de los recuerdos
armas de doble filo que laceran
mis sentidos.
Aquí estoy cuestionándome las manos
si te miran y te tocan
si te rozan y te quiebran
si se quedan en su noche
sólo puños que se aprietan.
Y no espero ya más nada
que me des tu sombra larga
compañera en esta hora
que se torna ya sagrada...
¿Qué campanas se destrozan mientras pasas?
mientras decidimos luna a este beso
evidente
que ha secado en nuestros verbos
y en los ojos
como dicen las pupilas desde el fuego
de ser solos...
de ser solos...
Mientras tanto, yo levito
suspendida en el silencio
esperando ese encuentro
la mirada que me lleve
a distancias más cercanas
a la tibia calidez
de aquella cama
donde pueda ser tu cuerpo
de gitana.
¿Será un sueño de mi ser que por ti ahora clama?
¿o es acaso un espejismo
al oasis de mi alma?
Pero cambio ya de gesto
desde mi ropaje viejo
busco el sueño de la fuente
para deshacer el rostro
que ha viajado desde tanto
solamente por buscarte
Y aquí estás!
No queda más que sonreír
con mis dientes aperrados
con mis ojos des-
acomodados
la piel ajada de
la sorpresa
que ahora sujeta mi vida
y la lleva
a cenar
la vida
con vos con vos con vos.
(Primer intento de poesia entre nosotros)
Última edición:
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