insolita aurora
Poeta recién llegado
Vuelven los pesares, las malas influencias, los perdones
encriptados, los sueños rotos, las esperanzas vanas...
-¿y a donde vamos?, pregunta el humano al Sauco.
-a donde no se tiene regreso, al fruto de la derrota, de sueños
compartidos y mal administrados. al lugar de las respuestas
sin beneficio de la duda, van a donde la humildad se acaba.
saben que son gusanos, imperfecciones; la tierra misma
rechaza su olor a putrefaccion, la tierra misma los escupe
cuando les entierran. alli van homo, a la tierra donde no hay
sueños ni pesadillas, donde no sabes donde comienza la
realidad y donde un espejismo, es todo y es nada, y en la
nada hay tanto del todo que se camufla y se oculta en la
profunda y segura lobregura.
-Y te interrogo de nuevo, viejo y sabio sauco, ¿a donde
vamos?
-A donde la enfermedad no sucumbe y abunda la inmundicia, a
donde crece el musgo en sus pieles y el ciervo es amante del
sabor a carne, tu carne. a donde el miedo no existe, porque
es parte de la cotidianeidad de la vida, al punto total de la
infeccion. ya no hay tierra de ciegos, tierra de ricos, ni de
vagabundos. Todos alli son gandules, todos allí fenecen,
todos alli dolecen. ni en menor ni en mayor; el dolor, la
agonia, la catastrofe, el caos, Los unifica, y solo hasta que lo
padecen tienen el valor de verse a la misma altura.
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