Karosea
Poeta asiduo al portal
Para él, que escaló sigilosamente mis altas murallas,
que se abrió a paso raudo con su sonrisa penetrante,
que desbordó las horas con su infatigable inteligencia
y entró en el dique de mi tiempo tan decidido y errante.
A él, que cinceló y modeló tantas noches cautivando,
derrochando fina gloria en mis sentires embriagados;
que fue provocador de esa atemporalidad de la risa,
de esa complicidad conjunta, de vuelos encaramados.
Con él, me dejé transportar a sensaciones inéditas,
que avivaban con poco mi esencia incandescente,
Con él, fui tan dueña del sol y la luna en mi morada,
y fui faro en las noches, mientras su nombre amaba.
A él, me remito en estos versos sin pluma diagramada,
que inevitablemente pervive cuidadoso de algún modo,
en mis solemnes memorias, en mi espacio de palabras.
A él, por ser él, por lo vivido. A él lo quiero a pura alma.
que se abrió a paso raudo con su sonrisa penetrante,
que desbordó las horas con su infatigable inteligencia
y entró en el dique de mi tiempo tan decidido y errante.
A él, que cinceló y modeló tantas noches cautivando,
derrochando fina gloria en mis sentires embriagados;
que fue provocador de esa atemporalidad de la risa,
de esa complicidad conjunta, de vuelos encaramados.
Con él, me dejé transportar a sensaciones inéditas,
que avivaban con poco mi esencia incandescente,
Con él, fui tan dueña del sol y la luna en mi morada,
y fui faro en las noches, mientras su nombre amaba.
A él, me remito en estos versos sin pluma diagramada,
que inevitablemente pervive cuidadoso de algún modo,
en mis solemnes memorias, en mi espacio de palabras.
A él, por ser él, por lo vivido. A él lo quiero a pura alma.
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