legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ella:
a la de cabello plata
y cara cuadriculada;
la de noches desveladas
y pterigium escarlata.
La de quijada caída
y de orejas penduladas;
la de párpados cansados
y de ojeras abultadas.
Ella que de sol a sol
se quebrantó las espaldas;
la que en patéticas noches
junto a ti se acurrucaba;
la que velaba tus sueños
y lágrimas enjugaba.
La que tiene espalda corva
y la voz casi quebrada;
la que sólo con un beso
las heridas te curaba;
que con magia y puntería
las agujas enhebraba
y con ágil maestría
calcetines remendaba.
La que camina despacio
con penosa caminata;
la que lleva en su cabeza
abrumadoras resacas
y que tiene el corazón
hecho trizas y aún ama;
la que hoy sólo suspira
porque no le sobran lágrimas.
A ella,
a ella le debes todo,
pero nada tú le pagas;
porque sólo con un beso
ella piensa estar saldada.
Con que sólo tú la mimes
ella se siente sanada
y te prepara café,
y te sonríe callada.
Que paradoja la vida:
ella la fuerte de ayer,
es la endeble de hoy en día;
tú el inerme del pasado,
el fortachón de estos días.
no le esquives los cuidados,
que ella hoy, te necesita
a la de cabello plata
y cara cuadriculada;
la de noches desveladas
y pterigium escarlata.
La de quijada caída
y de orejas penduladas;
la de párpados cansados
y de ojeras abultadas.
Ella que de sol a sol
se quebrantó las espaldas;
la que en patéticas noches
junto a ti se acurrucaba;
la que velaba tus sueños
y lágrimas enjugaba.
La que tiene espalda corva
y la voz casi quebrada;
la que sólo con un beso
las heridas te curaba;
que con magia y puntería
las agujas enhebraba
y con ágil maestría
calcetines remendaba.
La que camina despacio
con penosa caminata;
la que lleva en su cabeza
abrumadoras resacas
y que tiene el corazón
hecho trizas y aún ama;
la que hoy sólo suspira
porque no le sobran lágrimas.
A ella,
a ella le debes todo,
pero nada tú le pagas;
porque sólo con un beso
ella piensa estar saldada.
Con que sólo tú la mimes
ella se siente sanada
y te prepara café,
y te sonríe callada.
Que paradoja la vida:
ella la fuerte de ayer,
es la endeble de hoy en día;
tú el inerme del pasado,
el fortachón de estos días.
no le esquives los cuidados,
que ella hoy, te necesita
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