poetakabik
Poeta veterano en el portal
Oh dulce Muerte, callada peregrina,
que sigues mis pisadas sin herirme,
con ojos de ceniza al redimirme,
y un beso de silencio en la neblina.
No temo tu llegar, pues eres mía,
mi sombra fiel, mi eterno contraluz,
la rosa que al nacer ya lleva cruz
y sabe del final que un día envía.
Amarte es comprender que todo acaba,
que el gozo es más profundo por tu espera,
que en cada adiós florece primavera
y el alma se desnuda y no se esclava.
Eres mi paz, mi fin, mi compañera,
la amante que al final me da su esfera.
que sigues mis pisadas sin herirme,
con ojos de ceniza al redimirme,
y un beso de silencio en la neblina.
No temo tu llegar, pues eres mía,
mi sombra fiel, mi eterno contraluz,
la rosa que al nacer ya lleva cruz
y sabe del final que un día envía.
Amarte es comprender que todo acaba,
que el gozo es más profundo por tu espera,
que en cada adiós florece primavera
y el alma se desnuda y no se esclava.
Eres mi paz, mi fin, mi compañera,
la amante que al final me da su esfera.