• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

A esa mujer de mis sueños

noxifer

Poeta recién llegado
A ESA MUJER DE MIS SUEÑOS


Maldigo la fugacidad
porque ni en el divino sueño
ni en la grisácea vigilia
soy eterno.
Pero soporto esa fugacidad
mientras esta sombra en verso
busca tu eco

sin remedio.
Sin remedio.
Sin remedio.

Recuerdo que no parpadeé,
sólo intenté mirarte
ciego.
Tampoco respiré,
sólo intenté suspirar
muerto.

Contemplé pétreo
tu cabello rojo
agitando el viento,
quemando el eco
de un no-tiempo.

Porque en silencio
alejando mi dolor,


nos miramos.

Porque en un instante
apartando mi soledad,

hablamos.
Unimos nuestros pensamientos
como ramas de un mismo árbol,
nos conocimos enteramente
sin saciarnos.

Pero yo, llevado por tu risa,
embargado de tus memorias,
tus planes malvados,

tus ideas secretas,
tu canto de medusa,
y tu mirada de sirena,
sin pensarlo dos veces,
como jinete de rayo
que deja rezagada su sombra,

me acerqué a ti

desbocado.


Y perdóname
porque no pude evitarlo:
cree huracanes de fuego
con nuestros brazos
desnudos.
Hice de suspiros

diamantes de arena blanca
con nuestros labios
desnudos.
Y nuestros cuerpos de lava
se entrelazaron mil veces

devastando el mundo,
desnudos.

Y por eso ahora maldigo
la fugacidad de mi sueño:
aquél reflejo dulce,
aquél espejismo de fuego.
Maldigo escribiendo

esto que he soñado;
añorándote

entre ojos rotos,
rostros en trozos,
barrotes y locos.

Pero sé que algún día

leerás esto que escribo ahora,
porque sé que allá afuera

en esta solitaria vigilia
realmente existes.
Y si eres tú esa mujer que he soñado,
a la que llegan ahora mis versos,
te diré que ya no deseo
buscarte entre el sueño;
deseo conocerte en una tarde lluviosa

para contemplarte entre cada gota;

esconderte entre nubes grises un instante

y al fin poder besarte,

desde Do hasta Mi,
Sin Re medio.
Sin Re medio.
Sin Re medio.


 
Última edición:
A ESA MUJER DE MI SUEÑO



Maldigo la fugacidad
porque ni en aquél hermoso sueño
ni en esta grisácea vigilia
soy eterno.
Pero bendigo esa fugacidad
porque ahora soy la sombra
que busca tu eco.
Sin remedio.
Sin remedio.
Sin remedio.​

Recuerdo que yo no parpadeé,
sólo intenté mirarte
ciego.
Tampoco respiré,
aunque intenté suspirar
muerto.​

Contemplé pétreo
tu cabello oscuro
agitando el viento,
destrozando el eco
de un no-tiempo.​

Porque en un instante
alejaste con tu mirada
mi soledad anacrónica,
mi melancolía postergada,
Y en silencio soñado
hablamos.
Unimos nuestros pensamientos
como raíces de un mismo árbol:
nos conocimos
hasta ese fondo dorado.​

Y yo saciado con tu risa,
con todas tus memorias,
tus proyectos, tus ideas,
con tu canto de medusa,
y tu mirada de sirena
sin pensarlo dos veces,
como un rayo desbocado,
me acerqué a ti
dejando rezagada mí sombra.​

Y perdóname
pero no pude evitarlo:
porque cree huracanes de fuego
con nuestros brazos
desnudos.
Hice de diamantes arena blanca
con nuestros labios
desnudos.
Y nuestro corazón
se convirtió en epicentro de terremotos
desnudos.
Porque hasta nuestros cuerpos de lava
se entrelazaron devastando el mundo,
desnudos.​

Y ahora maldigo
la fugacidad de mi sueño:
aquél reflejo tímido,
aquél espejismo perfecto.
Aúllo por lo soñado,
entre mis ojos rotos,
rostros de loto,
barrotes y locos.​

Pero espero que te llegue esto,
porque sé que en la vigilia
también tú existes:
esa mujer que he soñado
y a la que dirijo ahora estos versos.
Pues ya no deseo
contemplarte en un sueño,
deseo contemplarte desde do hasta mi
Sin re medio
Sin re medio​

Sin re medio.​


Es un poema precioso de amor,
donde expresas tus sentimientos por ella,
en este hermoso poema de amor.
Me gustó mucho, gracias por compartirlo.:::hug:::
 
Carmen, gracias, me gusta que te guste. Espero me sigas visitando más seguido.
Hasta pronto.

N.
 
A ESA MUJER DE MI SUEÑO


Maldigo la fugacidad
porque ni en aquél hermoso sueño
ni en esta grisácea vigilia
soy eterno.
Pero bendigo esa fugacidad
porque ahora soy la sombra
que busca tu eco.
Sin remedio.
Sin remedio.
Sin remedio.

Recuerdo que yo no parpadeé,
sólo intenté mirarte
ciego.
Tampoco respiré,
aunque intenté suspirar
muerto.

Contemplé pétreo
tu cabello oscuro
agitando el viento,
destrozando el eco
de un no-tiempo.

Porque en un instante
alejaste con tu mirada
mi soledad anacrónica,
mi melancolía postergada,
Y en silencio soñado
hablamos.
Unimos nuestros pensamientos
como raíces de un mismo árbol:
nos conocimos
hasta ese fondo dorado.

Y yo saciado con tu risa,
con todas tus memorias,
tus proyectos, tus ideas,
con tu canto de medusa,
y tu mirada de sirena
sin pensarlo dos veces,
como un rayo desbocado,
me acerqué a ti
dejando rezagada mí sombra.

Y perdóname
pero no pude evitarlo:
porque cree huracanes de fuego
con nuestros brazos
desnudos.
Hice de diamantes arena blanca
con nuestros labios
desnudos.
Y nuestro corazón
se convirtió en epicentro de terremotos
desnudos.
Porque hasta nuestros cuerpos de lava
se entrelazaron devastando el mundo,
desnudos.

Y ahora maldigo
la fugacidad de mi sueño:
aquél reflejo tímido,
aquél espejismo perfecto.
Aúllo por lo soñado,
entre mis ojos rotos,
rostros de loto,
barrotes y locos.

Pero espero que te llegue esto,
porque sé que en la vigilia
también tú existes:
esa mujer que he soñado
y a la que dirijo ahora estos versos.
Pues ya no deseo
contemplarte en un sueño,
deseo contemplarte desde do hasta mi
Sin re medio
Sin re medio

Sin re medio.


Vine a disfrutar de tus singulares poemas y encontré este bello poema de amor. Grato momento al leerte.
 
A ESA MUJER DE MI SUEÑO


Maldigo la fugacidad
porque ni en aquél hermoso sueño
ni en esta grisácea vigilia
soy eterno.
Pero bendigo esa fugacidad
porque ahora soy la sombra
que busca tu eco.
Sin remedio.
Sin remedio.
Sin remedio.

Recuerdo que yo no parpadeé,
sólo intenté mirarte
ciego.
Tampoco respiré,
aunque intenté suspirar
muerto.

Contemplé pétreo
tu cabello oscuro
agitando el viento,
destrozando el eco
de un no-tiempo.

Porque en un instante
alejaste con tu mirada
mi soledad anacrónica,
mi melancolía postergada,
Y en silencio soñado
hablamos.
Unimos nuestros pensamientos
como raíces de un mismo árbol:
nos conocimos
hasta ese fondo dorado.

Y yo saciado con tu risa,
con todas tus memorias,
tus proyectos, tus ideas,
con tu canto de medusa,
y tu mirada de sirena
sin pensarlo dos veces,
como un rayo desbocado,
me acerqué a ti
dejando rezagada mí sombra.

Y perdóname
pero no pude evitarlo:
porque cree huracanes de fuego
con nuestros brazos
desnudos.
Hice de diamantes arena blanca
con nuestros labios
desnudos.
Y nuestro corazón
se convirtió en epicentro de terremotos
desnudos.
Porque hasta nuestros cuerpos de lava
se entrelazaron devastando el mundo,
desnudos.

Y ahora maldigo
la fugacidad de mi sueño:
aquél reflejo tímido,
aquél espejismo perfecto.
Aúllo por lo soñado,
entre mis ojos rotos,
rostros de loto,
barrotes y locos.

Pero espero que te llegue esto,
porque sé que en la vigilia
también tú existes:
esa mujer que he soñado
y a la que dirijo ahora estos versos.
Pues ya no deseo
contemplarte en un sueño,
deseo contemplarte desde do hasta mi
Sin re medio
Sin re medio

Sin re medio.

Hola, se vale soñar, la vida es un hermoso sueño, lleno de colores y luz, sueña, nunca dejes de soñar, es la feaciente señal de que estás vivo. Lindas letras con los acordes del amor que te inspiro ese sueño. Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
A ESA MUJER DE MI SUEÑO


Maldigo la fugacidad
porque ni en aquél hermoso sueño
ni en esta grisácea vigilia
soy eterno.
Pero bendigo esa fugacidad
porque ahora soy la sombra
que busca tu eco.
Sin remedio.
Sin remedio.
Sin remedio.

Recuerdo que yo no parpadeé,
sólo intenté mirarte
ciego.
Tampoco respiré,
aunque intenté suspirar
muerto.

Contemplé pétreo
tu cabello oscuro
agitando el viento,
destrozando el eco
de un no-tiempo.

Porque en un instante
alejaste con tu mirada
mi soledad anacrónica,
mi melancolía postergada,
Y en silencio soñado
hablamos.
Unimos nuestros pensamientos
como raíces de un mismo árbol:
nos conocimos
hasta ese fondo dorado.

Y yo saciado con tu risa,
con todas tus memorias,
tus proyectos, tus ideas,
con tu canto de medusa,
y tu mirada de sirena
sin pensarlo dos veces,
como un rayo desbocado,
me acerqué a ti
dejando rezagada mí sombra.

Y perdóname
pero no pude evitarlo:
porque cree huracanes de fuego
con nuestros brazos
desnudos.
Hice de diamantes arena blanca
con nuestros labios
desnudos.
Y nuestro corazón
se convirtió en epicentro de terremotos
desnudos.
Porque hasta nuestros cuerpos de lava
se entrelazaron devastando el mundo,
desnudos.

Y ahora maldigo
la fugacidad de mi sueño:
aquél reflejo tímido,
aquél espejismo perfecto.
Aúllo por lo soñado,
entre mis ojos rotos,
rostros de loto,
barrotes y locos.

Pero espero que te llegue esto,
porque sé que en la vigilia
también tú existes:
esa mujer que he soñado
y a la que dirijo ahora estos versos.
Pues ya no deseo
contemplarte en un sueño,
deseo contemplarte desde do hasta mi
Sin re medio
Sin re medio

Sin re medio.


Que dulce y emotivo placer he sentido en la lectura de tan maravillosa obra.. me pareció ver cada una de las estrofas en vivo.. muy emotivo rítmico estimulante
Una joya en realidad
GRACIAS de corazón por permitirme pasear entre esos sentimientos
Dios permita que esa mujer de tu bello sueño y sensible sentir sea convertido en una realidad
un abrazo
MiSiVi
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba