Rubén Vázquez Charolet
Poeta recién llegado
Como una píldora rosa
que me alucina entre matices
y me arrastra por las calles,
retorciendo el tiempo
como un capricho,
arranca de mi memoria el primer beso
para reescribir en los libros un verbo.
Es mi reflejo en cada espejo,
mi único pensamiento
el que llega con la noche
como relámpago eterno,
y envenena mi sangre
para nunca olvidar tu nombre.
Pero no es el fin del mundo
ni un milagro,
son las dos cosas en un segundo.
Y tal vez, solo soy la paranoia de tus labios
pero así son tus besos,
al menos en mis sueños.
que me alucina entre matices
y me arrastra por las calles,
retorciendo el tiempo
como un capricho,
arranca de mi memoria el primer beso
para reescribir en los libros un verbo.
Es mi reflejo en cada espejo,
mi único pensamiento
el que llega con la noche
como relámpago eterno,
y envenena mi sangre
para nunca olvidar tu nombre.
Pero no es el fin del mundo
ni un milagro,
son las dos cosas en un segundo.
Y tal vez, solo soy la paranoia de tus labios
pero así son tus besos,
al menos en mis sueños.