Raamses
Poeta asiduo al portal
Bajo nubarrones de cera
germina un jardín de papel crepe,
sus bellas flores han alejado a los viajeros.
Todos los días los rompecabezas encajan
las mejores frases aventadas a un roto mundo,
sus ecos aún no han sido mitigados.
La fuerza de las ilusiones punzantes
llueven sobre las noches que no duermen,
protege de los incendios bajo la cama.
La realidad que acuchilla las sonrisas
huye aprisa con la calma bajo los brazos,
deserta hacia un profundo sentimiento.
Las mariposas vuelan más alto atadas
si deja partes de si misma y no guarda nada
con el devenir de las clavijas la muerte fallará
con sus pasiones como centro de mesa.
En calles algodonadas
las auroras boreales le iluminan de día,
sus suaves colores enloquecen al espectador.
Cada par de manos serán valiosas
en anidar todas las mismas caricias,
doloroso sino recuerdan la suavidad de tu piel.
Hay que gritar desgarradoramente
los susurros sobre los rostros esquivos,
se destilan en desconocer.
Esta preparada la fugacidad inevitable
partió un cohete de maravillas sin regreso,
por eso la soledad nunca tiene amigos.
Se extravió una personita dentro de su propio hogar
cuando ha mirado tan adentro para quedarse
tiemblan las paredes y el suelo se astilla
sus miradas afuera le alertan que la otra paz es falsa,
los obsequios verdaderos ya no se regalan
los verdaderos amigos esperan dentro
las transparencias al salir a caminar
ya no engañarán al desastre, a este bonito desastre.
En un parque azucarado
la oscuridad de una habitación enceguecía,
una mueca permanente ha evitado el contacto.
Son las noches de las pentatónicas que se le destino
para barrer los intentos de acercamiento,
la naturaleza ha palidecido de tanto desearlo.
Dentro de alguien habitan muchas más personas
a todas se les ha arrebatado lo necesario,
sólo confían en sí mismas a veces.
Supongo que perdió el habla
Supongo que perdió el habla
desecho el anhelo de otros,
de tanto, tanto esperar
los arcoíris envejecieron ante la tormenta
ya no puede, no tiene que
colocar sus pies sobre el suelo
y su risueña presencia se fue volando
con su hermoso desastre.
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