Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
A GRITOS ME LLAMA EL OLVIDO
A gritos me llama el olvido,
debo dejarte partir para siempre de mi vida,
quizás algún día pueda recordarte.
Debo hacer el equipaje
y marcharme del mundo de sueños que construí,
donde me perdía soñando que algún día estarías junto a mí,
que nada te detendría.
Todo se lo quiere llevar el olvido;
tu mirada, tu sonrisa,
el abrigo que me dio tu alma, cuando la mía estaba con frío.
A gritos me llama el olvido,
no quiero oírlo, mas aquí está,
gritando y gritando
y no puedo callarlo.
Te vas desvaneciendo
pero sé que jamás olvidaré tu mirada,
porque a ella me aferré desde la primera vez que a tus ojos miré.
Que difícil se me hace la partida,
pero el olvido grita y grita en mi oído
e insistentemente, me pregunta, si está listo mi equipaje
¡Ay! Amigo mío, toma mi mano y sácame de aquí
Ya estoy lista para partir,
no me dejes mirar hacia atrás,
porque al cerrar la puerta no quiero llorar
A gritos me llama el olvido,
debo dejarte partir para siempre de mi vida,
quizás algún día pueda recordarte.
Debo hacer el equipaje
y marcharme del mundo de sueños que construí,
donde me perdía soñando que algún día estarías junto a mí,
que nada te detendría.
Todo se lo quiere llevar el olvido;
tu mirada, tu sonrisa,
el abrigo que me dio tu alma, cuando la mía estaba con frío.
A gritos me llama el olvido,
no quiero oírlo, mas aquí está,
gritando y gritando
y no puedo callarlo.
Te vas desvaneciendo
pero sé que jamás olvidaré tu mirada,
porque a ella me aferré desde la primera vez que a tus ojos miré.
Que difícil se me hace la partida,
pero el olvido grita y grita en mi oído
e insistentemente, me pregunta, si está listo mi equipaje
¡Ay! Amigo mío, toma mi mano y sácame de aquí
Ya estoy lista para partir,
no me dejes mirar hacia atrás,
porque al cerrar la puerta no quiero llorar