Vitruvius
Poeta recién llegado
Nos separa una bruma minuciosa;
un riachuelo de tiempo. Nos separa
el rumor incesante de la piara
y un boleto a la noche silenciosa.
Ya apenas te diviso. Impelido
por una brisa cómplice, indulgente
se mece tu Drakkar hacia el poniente;
te arrastra a los confines del olvido.
Vas rápido: No puedo, aunque quisiera
incendiar esa proa de madera
de un dardo que cercene la agonía.
Quizás será por eso (y es en vano)
que brotan estas lineas de mi mano:
No llego a resignarme todavía.
un riachuelo de tiempo. Nos separa
el rumor incesante de la piara
y un boleto a la noche silenciosa.
Ya apenas te diviso. Impelido
por una brisa cómplice, indulgente
se mece tu Drakkar hacia el poniente;
te arrastra a los confines del olvido.
Vas rápido: No puedo, aunque quisiera
incendiar esa proa de madera
de un dardo que cercene la agonía.
Quizás será por eso (y es en vano)
que brotan estas lineas de mi mano:
No llego a resignarme todavía.
Última edición: