A Julia de Burgos

carlos lopez dzur

Poeta que considera el portal su segunda casa
Quizás, por hallarte en los versos,
te estoy amando un poco, te rescato
de la calle, donde mueres herida de licor y delirios.
Entristecida de opresión y de miedo.
Hay posibilidades nuevas cuando te recuerdo.

Te las ofrezco, Julia, al leer tus gemidos,
no queriendo meras rememoraciones.
Te ofrezco el recuerdo, abierto a mi manera,
examinado con gusto. Es muy rico tu recuerdo.

Pongo tu nostalgia de tiempos mejores,
en misterios que rebasan y orillan
la civilización técnica, homicida
entre rascacielos. En Nueva York, se te mata;
pero en el Río Grande, en Loiza, refluyes.

En retracción de tu ser, donado
para proyectos más puros, se te aleja;
pero, Julia, te regreso. En mi recuerdo, te acercas
y en el terreno idóneo con experiencia original
nos damos vida y lenguaje y te conservo
y me concentro en tu palabra y la hago
un mutuo advenimiento, gozo nuevo
para tu presencia esperanzada.

Te saco del empobrecimiento.
Olvido cómo maldijíste en los últimos años
la sociología de tu azar en el cosmos,
olvido tus ganas de morir; pero también
te recuerdo. La memoria salva
posibilidades inexploradas para el pensamiento.

Te voy a rasgar el velo banal y cotidiano
del lenguaje, la carne instrumental de tu abandono.
Te haré apofántica con alguna metáfora
que extraiga de tu sangrante espíritu
porque todo sentido, aun el más recóndito,
está ya en el lenguaje, en tus ahogadas frases.

Voy a repasar la expresión de tu sentir doloroso,
o tu querer sofocado, para separar el grano
de la paja y corresponder a lo que apela en tí
con dimensión originaria: belleza, amor, libertad.
Y en fuerza iluminada de tus verbos,
en tu lenguaje, ya está. Ya existe
y por eso me gusta recordarte.

De «El hombre extendido»

Julia de Burgos: poeta puertorriqueña, nacionalista, albizuísta. Sumado a sus conflictos personales, la soledad en la Gran Manzana, la persecución política contra los boricuas en New York, tras un intento de asesinato del Presidente Truman, y el Ataque al Congreso, además del arresto y encarcelamiento del Dr. Pedro Albizu Campos y la institucionalización de la colonia mediante el Estado Libre Asociado, a iniciativas de Muñoz Marín, la llevaron al alcoholismo, la depresión mánica y el desamparo en las calles.
 
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Carlos, hoy realmente solo puedo pasar y dejar un saludo y ramo de flores. Ha sido grato dejar una huella en tus letras...
 
Carlos, es dolorosa la historia de Julia de Burgos, este tipo de problemas psicológicos han sido aplicados a muchísimas personas que persiguen ideales más justos. La verdad es que el campo político necesita renacer de nuevo, es imprescindible la buena política, la política sin persecusiones, sin daño social, para que los gobernantes puedan tener credibilidad y los pueblos puedan creer en la política. Me encantaría que publicaras algún poema de Julia de Burgos, o alguna pequeña estrofa dentro de alguno de tus versos. Sería magnifico también hacer un verso que reúna a todos estos héroes y heroinas que lucharon por la independencia de Puerto Rico. Te felicito Carlos, es un bello homenaje a Julia de Burgos. Besos y abrazos de Dilia.

Por cierto Carlos, me gustaría que leyeses un verso publicado el día de hoy en este portal, tiene por título Tuchtlán, el valle del conejo abandonado, en él también mencionan al Río Grande, pero es un pueblo muy olvidado de México, en realidad me produjo mucho sentimiento la forma en que el poeta expresa el abandono de su pueblo, conformado mayormente por grupos indígenas.
 
Dilia: Eres entusiasta. Muchas ideas. Por de pronto, déjame incluirte en esta carta uno de los poemas que más me gusta de Julia de Burgos:

POEMA DE LA INTIMA AGONIA

Este corazón mío, tan abierto y tan simple,
es ya casi una fuente debajo de mi llanto.

Es un dolor sentado más allá de la muerte.
Un dolor esperando... esperando... esperando...

Todas las horas pasan con la muerte en los hombros.
Yo sola sigo quieta con mi sombra en los brazos.

No me cesa en los ojos de golpear el crepúsculo,
ni me tumba la vida como un árbol cansado.

Este corazón mío, que ni él mismo se oye,
que ni él mismo se siente de tan mudo y tan largo.

¡Cuántas veces lo he visto por las sendas inútiles
recogiendo espejismos, como un lago estrellado!

Es un dolor sentado más allá de la muerte,
dolor hecho de espigas y sueños desbandados.

Creyéndome gaviota, verme partido el vuelo,
dándome a las estrellas, encontrarme en los charcos.

¡Yo que siempre creí desnudarme la angustia
con solo echar mi alma a girar con los astros!

¡Oh mi dolor, sentado más allá de la muerte!
¡Este corazón mío, tan abierto y tan largo!

JULIA DE BURGOS

http://www.los-poetas.com/k/julia1.htm
http://www.los-poetas.com/k/biojulia.htm
 
Sin duda la has rescatado con estos versos Carlos.
La memoria no duerme. El verbo renace en tus letras.
Concentrado en su pluma, nos regalas su recuerdo y un inmenso homenaje.

Gracias por estar Carlos!
Un beso grande
Gaby

Gaby: Me gustaría que leyeras esta reflexión de García Márquez sobre el carácter de los puertorriqueños. La publiqué en mi blogsite «La Naranja»:

http://ocnaranja.blogspot.com/2008/08/quines-son-los-puertorriqueos-segn.html

saludos y gracias por tus palabras,
carlos
 

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