VIGIA
Mirando al duero, en la ciudad dormida,
cúpula bizantina, gallonada,
cabalgando en un otero, ella vigila
el paso de las horas zamoranas.
Vigía del placer y sinsabores
de los tiempos del rey Sancho y doña Urraca,
de trompetas, de pasos, de pendones
y de gentes, carrozas y bombardas.
Vigía sea de otoños y veranos,
de primaveras e inviernos castellanos,
del lento transcurrir del río anciano,
bajo el puente de hierro o el romano.
Vigía del silencio de los fieles,
recogidos, de la Semana Santa,
sin falta de boatos y oropeles,
la gente de éste pueblo, también canta.
Vigía de las calles empedradas,
de paseos de obispos y prelados,
de la vida, de cuantos zamoranos,
la dejaron por Zamora, empeñada.
Vigía pétrea, de los que estamos lejos,
la vida nos llevó a otra morada,
de todos aquellos cuantos vemos,
en ésta bendita tierra, nuestra patria.
Mirando al duero, en la ciudad dormida,
cúpula bizantina, gallonada,
cabalgando en un otero, ella vigila
el paso de las horas zamoranas.
Vigía del placer y sinsabores
de los tiempos del rey Sancho y doña Urraca,
de trompetas, de pasos, de pendones
y de gentes, carrozas y bombardas.
Vigía sea de otoños y veranos,
de primaveras e inviernos castellanos,
del lento transcurrir del río anciano,
bajo el puente de hierro o el romano.
Vigía del silencio de los fieles,
recogidos, de la Semana Santa,
sin falta de boatos y oropeles,
la gente de éste pueblo, también canta.
Vigía de las calles empedradas,
de paseos de obispos y prelados,
de la vida, de cuantos zamoranos,
la dejaron por Zamora, empeñada.
Vigía pétrea, de los que estamos lejos,
la vida nos llevó a otra morada,
de todos aquellos cuantos vemos,
en ésta bendita tierra, nuestra patria.