Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
No puedo comprender el color del horizonte
cuando me encierra sin girar en una dirección sin norte,
sin corazón ni ganas, sin deseo, sin cómo ni donde
y me abandona inmerso en un rincón, más allá de donde las tardes se rompen.
Pero empieza un nuevo día, un día que me mira a los ojos como quien no me conoce,
como si no fuera el mismo de ayer, sino otro quién que no recuerda su nombre
y se me olvidan las horas, sentado en su balcón, en el balcón de mis noches,
perdido en un mundo donde no hay nada si tú no estás, a la derecha de mis noches.
cuando me encierra sin girar en una dirección sin norte,
sin corazón ni ganas, sin deseo, sin cómo ni donde
y me abandona inmerso en un rincón, más allá de donde las tardes se rompen.
Pero empieza un nuevo día, un día que me mira a los ojos como quien no me conoce,
como si no fuera el mismo de ayer, sino otro quién que no recuerda su nombre
y se me olvidan las horas, sentado en su balcón, en el balcón de mis noches,
perdido en un mundo donde no hay nada si tú no estás, a la derecha de mis noches.