Byroniana
Poeta fiel al portal
A la Espina temprana
Me miras,
se desentiende el mundo.
Me entras,
se despelleja el alma.
Me amas
para que no lo sepa.
Te amo
aunque no lo haga.
Si entiendes
sobreentendidos,
sabes de imperios muertos,
de serpientes y venenos
con plaga de lágrimas,
que llevan desamor
por nombre
y escarceos varios.
Si entiendes de difusas
palabras.
Me miras,
y el arte se torna
farsa y mentira.
Me entras,
y eres un demonio
que no concilia mi vida.
Eres un torrencial
de calumnias
que se abre hueco
en la razón de mi cuna.
Me destruyes latiendo
y aún te llamo Vida.
Eres el bastardo
de la penuria
donde borracha te busco
a cortarme
las venas de ira.
Eres un vagabundo
cualquiera
que viene a hostigar
el aliento
a la madrugada
de mis horas dormidas.
Eres al que llamé Maestro
y ahora te llamo Espina.
Vengo a enterrarte
en la iglesia
para casarme por dentro
en el amor que te siento,
por los siglos de los siglos
del eterno silencio.
Amén en mi pecho.
Me miras,
se desentiende el mundo.
Me entras,
se despelleja el alma.
Me amas
para que no lo sepa.
Te amo
aunque no lo haga.
Si entiendes
sobreentendidos,
sabes de imperios muertos,
de serpientes y venenos
con plaga de lágrimas,
que llevan desamor
por nombre
y escarceos varios.
Si entiendes de difusas
palabras.
Me miras,
y el arte se torna
farsa y mentira.
Me entras,
y eres un demonio
que no concilia mi vida.
Eres un torrencial
de calumnias
que se abre hueco
en la razón de mi cuna.
Me destruyes latiendo
y aún te llamo Vida.
Eres el bastardo
de la penuria
donde borracha te busco
a cortarme
las venas de ira.
Eres un vagabundo
cualquiera
que viene a hostigar
el aliento
a la madrugada
de mis horas dormidas.
Eres al que llamé Maestro
y ahora te llamo Espina.
Vengo a enterrarte
en la iglesia
para casarme por dentro
en el amor que te siento,
por los siglos de los siglos
del eterno silencio.
Amén en mi pecho.