Nicolás Bascialla
Poeta recién llegado
A la guitarra
En tus seis cuerdas vive el universo,
vibrando en sombra y luz como en un río,
con cada nota el aire se hace mío
y el tiempo se arrodilla ante tu verso.
De luna y tierra guardas el regreso,
de manos hondas surge tu rocío,
madera y fuego en íntimo albedrío,
susurro ardiente que se vuelve exceso.
Eres camino, pena y alegría,
llanto que danza, canto que se enciende,
abrazo eterno en voz de melodía.
Y cuando callas, todo se suspende:
queda el silencio en pura compañía,
como un latido que jamás se ofende.
En tus seis cuerdas vive el universo,
vibrando en sombra y luz como en un río,
con cada nota el aire se hace mío
y el tiempo se arrodilla ante tu verso.
De luna y tierra guardas el regreso,
de manos hondas surge tu rocío,
madera y fuego en íntimo albedrío,
susurro ardiente que se vuelve exceso.
Eres camino, pena y alegría,
llanto que danza, canto que se enciende,
abrazo eterno en voz de melodía.
Y cuando callas, todo se suspende:
queda el silencio en pura compañía,
como un latido que jamás se ofende.