A la hora de recordarte...

Es fantastico ver un hombre que encuentre la belleza en el interior de una mujer y que en ella halla encontrado el objetivo de su inspiracion, pues vana es la hermosura si en el interior se carcome engaño. Que lindo es encontar hombres que en la poesia resaltan lo mas bello de una mujer.......................me gusto mucho.
 
A la hora de recordarte, acomodo las mejores cosas
sobre tu nombre, para poder pensarte.
Alguna vez no fuiste muy hermosa, pero te
agregué tu propia belleza,
ya la había aprendido de ti,
¿qué importaba que un día no fueras hermosa?
Yo te amaba tibiamente,
como esas cosas que se hacen fácilmente
como ser de una manera o estar en silencio
o rezar.
Desde ti emergía un túnel para
que los húmedos murciélagos no
interrumpieran palomas.
Todo lo tenías de alguna manera,
como una ventana
y yo aprendí sobre tu cántaro
a callar
como contando lluvias
sobre el agua antigua que me remedaba
Podríamos habernos dado la mano
cotidiana
Y guardarnos toda la inmensa mañana
de las plazas
Todo se volvía fácil contigo
como descifrar la música ignota sobre un
piano laberinto, y la adivinábamos.
Podríamos habernos mirado ritualmente
y como constantes extraños cada vez menos extraños
Podríamos habernos amado al margen de las
cosas que envejecen
Habernos abonado al silencio
como a un lento país donde no hay lejanía
para las palabras en voz baja.
Podríamos haber callado con el mismo silencio
Pero buscamos la forma de recordarnos
tristemente.
Por eso a la hora de recordarte,
busco las cosas de mi tristeza
y te construyo fácilmente como eras.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

pronto me llegará la mía, besos maestro
 
11 comentarios:

Anónimo dijo... Jorge Lemoine (o quien quiera que esté detrás de su personaje, sea ella o él) me toca el alma con su poesía...
Y es un genio(a), nunca he leído poesía tan profunda como su poesía,
nunca un poeta, vivo o muerto, me ha tocado como lo ha hecho Jorge Lemoine con sus versos.

Y a ti te quiero mucho, Bleti...


julio 16, 2008

(Blog de Amparo Fernández.)

"Sin escrúpulos innecesarios", Google.

--
Para alegría y felicidad de mi hermano Maramín, gran amigo y mejor compañero.
 
A la hora de recordarte, acomodo las mejores cosas
sobre tu nombre, para poder pensarte.
Alguna vez no fuiste muy hermosa, pero te
agregué tu propia belleza,
ya la había aprendido de ti,
¿qué importaba que un día no fueras hermosa?
Yo te amaba tibiamente,
como esas cosas que se hacen fácilmente
como ser de una manera o estar en silencio
o rezar.
Desde ti emergía un túnel para
que los húmedos murciélagos no
interrumpieran palomas.
Todo lo tenías de alguna manera,
como una ventana
y yo aprendí sobre tu cántaro
a callar
como contando lluvias
sobre el agua antigua que me remedaba
Podríamos habernos dado la mano
cotidiana
Y guardarnos toda la inmensa mañana
de las plazas
Todo se volvía fácil contigo
como descifrar la música ignota sobre un
piano laberinto, y la adivinábamos.
Podríamos habernos mirado ritualmente
y como constantes extraños cada vez menos extraños
Podríamos habernos amado al margen de las
cosas que envejecen
Habernos abonado al silencio
como a un lento país donde no hay lejanía
para las palabras en voz baja.
Podríamos haber callado con el mismo silencio
Pero buscamos la forma de recordarnos
tristemente.
Por eso a la hora de recordarte,
busco las cosas de mi tristeza
y te construyo fácilmente como eras.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Impresionante el poema que salió de tu enorme corazón de poeta, Jorge, hermano...mis mejores deseos te envío desde Madrid a tu orilla platense.
 

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