• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

“a la hora del tren”.

jeansebastian

Poeta recién llegado
Hoy desperté más temprano que de costumbre, también más emocionado, mire al calendario y si, es jueves, me bañe en la esperanza de que te vería, me seque con la fe de que en aquel tren te encontraría.

Me vestí con el traje nuevo que aún no he pagado, hasta el perro me ladro creyendo era un extraño, mis zapatos pulí con mi alegría, lustrándolos con aquel viejo pañuelo, que tantas veces había secado mis ojos, asegurando ya no necesitarlo.

Cerré la puerta con la llave que hace tanto no veía, las plantas parecen decirme adiós, más alegres que de costumbre, yo iba por la esquina, cuando recordé que había olvidado mi perfume, pero ya es casi la hora me arme de valor y decidí seguir así.

Estoy en la estación del corazón, mis uñas cada vez se hacen más cortas, a la hora exacta llega el tren y con el espero, tú también.

Que emoción tan imprudente, que sonrisa tan incoherente, aun no sé, si estás ahí pero ya estoy planeando como llegar hasta ti, subo atropellando a la paciencia, alguien me grita llamándome inconsciente, pero no me importa, si solo por ti he llegado hasta aquí.

Aún quedan muchos asientos vacíos que alegría más difusa, me he vuelto todo un atleta recorriendo uno por uno pero nada que te veo, será que tanto anhelar ha sido en vano, mi agonía me hace extrañar aquel viejo pañuelo que mis lágrimas secaba.
Aun el tren nada que arranca, me siento en aquel puesto de siempre, justo donde cada semana tú decides sentarte, siempre tan pensante mirando a la ventana te recuerdo, con aquella mirada casi confundida y tu piel canela, como siempre reluciente.

Nunca me acerque por miedo, hoy por fin lo vi morir y nada que apareces, de repente alzo la vista, alguien de pie junto a mi puesto me mira fijamente.

¡Es ella! Enmudezco de inmediato, sutilmente me dices que lo sientes, pensabas que tu puesto estaba solo, estaba equivocado, tu voz es aún más dulce de lo que soñé, e incluso me cuesta respirar, pienso y pienso en cómo decirle y hasta en mejor ya no decirle.

De repente y como un amigo de mentiras, alguien dice: ¡hola amor! Y con un beso en una pausa eterna, caen mis parpados como un trueno apabullante, que cobarde me dirán, así a quien podría aconsejar, nunca supo que la ame, ni tampoco cuanto la mire, a través del vidrio de aquel tren.
El y aquel beso asesino, te dio la vida a costa de la mía, echando en los rieles de ese tren, aquel amor que murió como nació; sin decirle nada a nadie…
…De regreso a este tren como cada jueves te veo sentada junto a él, me pregunto ¿por qué antes no te hable? Pero ya que puedo hacer, si te ves feliz junto a él.


Autor: Jean S. Ayala. O.
27/02/2012
8:35 pm
 
Has plasmado una linda historia de amor en una bella prosa, ágil y concisa,muy buenas imágenes...¡felicitaciones! Grecia
 
Hoy desperté más temprano que de costumbre, también más emocionado, mire al calendario y si, es jueves, me bañe en la esperanza de que te vería, me seque con la fe de que en aquel tren te encontraría.

Me vestí con el traje nuevo que aún no he pagado, hasta el perro me ladro creyendo era un extraño, mis zapatos pulí con mi alegría, lustrándolos con aquel viejo pañuelo, que tantas veces había secado mis ojos, asegurando ya no necesitarlo.

Cerré la puerta con la llave que hace tanto no veía, las plantas parecen decirme adiós, más alegres que de costumbre, yo iba por la esquina, cuando recordé que había olvidado mi perfume, pero ya es casi la hora me arme de valor y decidí seguir así.

Estoy en la estación del corazón, mis uñas cada vez se hacen más cortas, a la hora exacta llega el tren y con el espero, tú también.

Que emoción tan imprudente, que sonrisa tan incoherente, aun no sé, si estás ahí pero ya estoy planeando como llegar hasta ti, subo atropellando a la paciencia, alguien me grita llamándome inconsciente, pero no me importa, si solo por ti he llegado hasta aquí.

Aún quedan muchos asientos vacíos que alegría más difusa, me he vuelto todo un atleta recorriendo uno por uno pero nada que te veo, será que tanto anhelar ha sido en vano, mi agonía me hace extrañar aquel viejo pañuelo que mis lágrimas secaba.
Aun el tren nada que arranca, me siento en aquel puesto de siempre, justo donde cada semana tú decides sentarte, siempre tan pensante mirando a la ventana te recuerdo, con aquella mirada casi confundida y tu piel canela, como siempre reluciente.

Nunca me acerque por miedo, hoy por fin lo vi morir y nada que apareces, de repente alzo la vista, alguien de pie junto a mi puesto me mira fijamente.

¡Es ella! Enmudezco de inmediato, sutilmente me dices que lo sientes, pensabas que tu puesto estaba solo, estaba equivocado, tu voz es aún más dulce de lo que soñé, e incluso me cuesta respirar, pienso y pienso en cómo decirle y hasta en mejor ya no decirle.

De repente y como un amigo de mentiras, alguien dice: ¡hola amor! Y con un beso en una pausa eterna, caen mis parpados como un trueno apabullante, que cobarde me dirán, así a quien podría aconsejar, nunca supo que la ame, ni tampoco cuanto la mire, a través del vidrio de aquel tren.
El y aquel beso asesino, te dio la vida a costa de la mía, echando en los rieles de ese tren, aquel amor que murió como nació; sin decirle nada a nadie…
…De regreso a este tren como cada jueves te veo sentada junto a él, me pregunto ¿por qué antes no te hable? Pero ya que puedo hacer, si te ves feliz junto a él.


Autor: Jean S. Ayala. O.
27/02/2012
8:35 pm



Excelente, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy
Te dejo estrellas y mi cariño
Trina
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba