Diegofilosofía77

Poeta recién llegado

¡Oh, fiel consejera de mis penas,
para mis venas es alivio tu brillar,
elixir diario del dolor,
natural depósito de mis lágrimas!


Partido ojo de la noche,
recogedor de llantos y plegarias
que al cielo lanzan los amantes,
que, si triste es tu mirar,
más lo es la mirada de los que te miran


¡Oh, compañera de mis sueños
tú, que en nada temes a la vida:​
dame solo un instante de alegría​
tú, preámbulo terreno de la muerte:​
guíame en la noche hasta su oscuro seno​
tú, que nunca supiste suspirar:
enséñale a mis ojos cómo dejar de llorar!


Y tú, al fin, pálido espejo de mi alma,
que conoces del amor sus desgracias
y resistes inmóvil las tentaciones
de las hermosas estrellas que te rodean

¡dime!

antes de que sucumba a la locura
¡cómo puedo olvidarla!​
 
Última edición:
¿ Cómo puedes olvidarla ?
Sabiendo que es tu ídolo.
O sea que te postraste ante ella.
La idealizaste.


Pero hay muchas como ella. Porque somos únicos, mas no especiales.


Y eso te ocurre a ti, también.
Es decir que nunca hay un número determinado de algo.
Porque la única determinación, es la existencia.


Objetos, sujetos, tramas, historias, cuentos, aventuras, mundos, estrellas, galaxias...


Por ello, todos estamos fundidos, en cada Momento.
Perdemos nuestra identidad.
Es como estar durmiendo.
Entonces, vivimos, soñamos, gozamos y sufrimos.


Así es el camino.
 
Por ahora solo sé que por más que cada plenilunio, entre lágrimas, pido ayuda y consuelo a la luna, solo recibo de esta el mismo y apagado brillar de cada noche.

Interesante reflexión Nommo, gracias por comentar.
 
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