Diegofilosofía77
Poeta recién llegado
¡Oh, fiel consejera de mis penas,
para mis venas es alivio tu brillar,
elixir diario del dolor,
natural depósito de mis lágrimas!
Partido ojo de la noche,
recogedor de llantos y plegarias
que al cielo lanzan los amantes,
que, si triste es tu mirar,
más lo es la mirada de los que te miran
¡Oh, compañera de mis sueños
tú, que en nada temes a la vida:
dame solo un instante de alegría
tú, preámbulo terreno de la muerte:
guíame en la noche hasta su oscuro seno
tú, que nunca supiste suspirar:
enséñale a mis ojos cómo dejar de llorar!
Y tú, al fin, pálido espejo de mi alma,
que conoces del amor sus desgracias
y resistes inmóvil las tentaciones
de las hermosas estrellas que te rodean
¡dime!
antes de que sucumba a la locura
¡cómo puedo olvidarla!
enséñale a mis ojos cómo dejar de llorar!
Y tú, al fin, pálido espejo de mi alma,
que conoces del amor sus desgracias
y resistes inmóvil las tentaciones
de las hermosas estrellas que te rodean
¡dime!
antes de que sucumba a la locura
¡cómo puedo olvidarla!
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