Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Apaga la luz.
Sí, apágala.
Para que no se noten las faltas
de los puntos.
Las imperfecciones de las comas del tiempo.
Dejemos a oscuras las ideas.
Que corran sin obstáculos
los sortilegios.
Ya borramos las impurezas del miedo
cuando nuestras piel se plegaron.
Apaga la luz,
esconde los temores.
Esos temblores de tus labios.
Quizás rojos quizás blancos,
oculta los sobresaltos del amor.
Deja la luz apagada.
Déjame tocar las curvas.
Aquellas que ya no son curvas.
Las que enderezamos con el tiempo.
Expresión de la naturaleza convertida en idea pura.
Apaga la luz,
Y dejemos la niñez guardada.
Cerrando con timidez la inocencia.
La oscuridad fue nuestro cómplice.
La luz nuestra concubina.
Sí, apágala.
Para que no se noten las faltas
de los puntos.
Las imperfecciones de las comas del tiempo.
Dejemos a oscuras las ideas.
Que corran sin obstáculos
los sortilegios.
Ya borramos las impurezas del miedo
cuando nuestras piel se plegaron.
Apaga la luz,
esconde los temores.
Esos temblores de tus labios.
Quizás rojos quizás blancos,
oculta los sobresaltos del amor.
Deja la luz apagada.
Déjame tocar las curvas.
Aquellas que ya no son curvas.
Las que enderezamos con el tiempo.
Expresión de la naturaleza convertida en idea pura.
Apaga la luz,
Y dejemos la niñez guardada.
Cerrando con timidez la inocencia.
La oscuridad fue nuestro cómplice.
La luz nuestra concubina.