Miriam Camelo
Poeta recién llegado
Las notas de tu voz, subvierten mis oídos,
señales inequívocas que encienden las alarmas,
en cada linde, en los alcores y en los valles,
en la caída vertical que relampaguea en la espalda,
y en el piélago oculto que se agita entre las caderas.
Ni que decir del fuego encendido en tu mirada,
son yesca peligrosa para la oscuridad de mis ojos,
allanan el camino que oculta los sentidos
y develan en son de paz, la libertad de las prendas
ofreciendo a tus ímpetus, la madurez de mi boca.
Artesano de la noche que moldeas a tu antojo,
arcilla incandescente me torno entre tus manos,
sin límite de tiempo, sin reglas y sin oraciones
los corazones desbocados, en tropel y sin las riendas
en espasmos victoriosos, esculpimos nuestra historia.