Desde el Olimpo, tu mirada es eterna,
los luceros se opacan ante tu visión que ruedas,
y con tu sonrisa virginal desenredas,
la oscuridad de los siglos en vigilia
con el tiempo que revive y reconcilia,
al pasado orientado con linterna.
Es cierto, tú mirada es eterna,
y tus actos de bondad sembrados bajo arboledas,
dan frutos surgidos de tu semilla
que se envuelve en la calma de las alamedas.
los luceros se opacan ante tu visión que ruedas,
y con tu sonrisa virginal desenredas,
la oscuridad de los siglos en vigilia
con el tiempo que revive y reconcilia,
al pasado orientado con linterna.
Es cierto, tú mirada es eterna,
y tus actos de bondad sembrados bajo arboledas,
dan frutos surgidos de tu semilla
que se envuelve en la calma de las alamedas.