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A la muerte

Angel Felibre

Poeta que considera el portal su segunda casa
Vieja, monda calavera,
fiel y seca compañera;
desde tus cuencas vacías
con miradas me porfías
que me taladran el alma
perturbándome la calma
que tanto sueño y añoro,
por eso, vieja, te imploro
que no me conturbes más
y te lo pido, además,
por el tiempo que a tu lado
yo camino acompasado,
desde el albor de mis días.
No es preciso que te rías
de esa forma tan siniestra
cuando amargado a tu diestra
paseo en tu compañía
recordando que tañía
la campana en son de muertos,
destino vago e incierto
de todo ser que, nacido,
hace el camino seguido
bajo tu cruel amenaza
mordido por tu tenaza
de incisivos carcomidos,
como mis dientes queridos
que ya perdí. Muy lejanos
los lancé yo con mis manos
llorando mi triste sino
que, si a mitad del camino
perdí lo que tu aún posees,
¿ Cómo es posible que crees
tal angustia y sinrazón
en mi pobre corazón?
¿Cómo consigues clavar,
con tus dientes penetrar
en mi más profunda piel?
¿ Por qué torturas con hiel?
Con tus uñas a arañazos
me la arrancas a pedazos
y me torturas la mente
con sadismo indiferente.
¡ Oh, figura de forma extraña!
Con tu brillante guadaña
cercenas las ilusiones
igual que apagas pasiones
Soy de eludirte incapaz,
por eso, ¡ déjame en paz!
No sigas atormentando
mi cuerpo, que no tardando
será tu imagen cabal.
Para bien o para mal
seguiré yo tu camino,
es mi meta, mi destino.
Y si mi horrible final
a la sombra de un fanal
en alta mar acontece,
esta alma no se entristece,
ni te suplica, ni llora.
¡ Sé bienvenida, señora!
Mas te vuelvo a suplicar
que dejes de torturar
ésta, mi humilde persona,
que si no docta, razona,
¡ Ya que tengo que morir,
no es necesario sufrir!
El dilema sempiterno
de si cielo o bien infierno
lo tengo bien asumido,
y como bueno no he sido,
desde mi claustro materno
sé que voy para el averno.
Por eso quiero pedirte
y con razón rebatirte
tan alevosa condena.
Alivia ya esta pena.
Puesto que voy a morir...
¡Sea, mas que sea sin sufrir!
 
Última edición:
Más que una solicitud es una súplica, a quien con ironía desde los siglos de vida que tiene núnca muere, queremos apartarnos de ella y la llevamos pegada a la vida, por más que nos hablen de ella no nos acostumbramos a quererla ni un poquito. No se duda que, desde que nacemos ella nos arrulla, vive a nuestro lado hasta que nos lleva. Interesante poema, estimado Ángel Felibre, poeta, versos que conmueven, con sus rimas muy bien acopladas. Gusto estar en tus letras, te saluda Crimolem. Te invito a leer: "Diálogo con la muerte", en la sección de prosa,. Gracias.
 
tu manera de versar; en estructura y en rima. me recuerda a Antonio Machado.
Buen tema y un buen poema Angel Felibre.
 
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Gracias por compartirlo. Ella, la muerte, nunca falla a la cita. Un placer.[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Abrazos
[FONT=&quot]Chepeleón


Vieja, monda calavera,
fiel y seca compañera;
desde tus cuencas vacías
con miradas me porfías
que me taladran el alma
perturbándome la calma
que tanto sueño y añoro,
por eso, vieja, te imploro
que no me conturbes más
y te lo pido, además,
por el tiempo que a tu lado
yo camino acompasado,
desde el albor de mis días.
No es preciso que te rías
de esa forma tan siniestra
cuando amargado a tu diestra
paseo en tu compañía
recordando que tañía
la campana en son de muertos,
destino vago e incierto
de todo ser que, nacido,
hace el camino seguido
bajo tu cruel amenaza
mordido por tu tenaza
de incisivos carcomidos,
como mis dientes queridos
que ya perdí. Muy lejanos
los lancé yo con mis manos
llorando mi triste sino
que, si a mitad del camino
perdí lo que tu aún posees,
¿ cómo es posible que crees
tal angustia y sinrazón
en mi pobre corazón?
¿Cómo consigues clavar,
con tus dientes penetrar
en mi más profunda piel?
¿ Por qué torturas con hiel?
Con tus uñas a arañazos
me la arrancas a pedazos
y me torturas la mente
con sadismo indiferente.
¡ oh, figura de forma extraña!
Con tu brillante guadaña
cercenas las ilusiones
igual que apagas pasiones
Soy de eludirte incapaz,
poer eso, ¡ déjame en paz!
No sigas atormentando
mi cuerpo, que no tardando
será tu imagen cabal.
Para bien o para mal
seguiré yo tu camino,
es mi meta, mi destino.
Y si mi horrible final
a la sombra de un fanal
en alta mar acontece,
esta alma no se entristece,
ni te suplica, ni llora.
¡ Sé bienvenida, señora!
Mas te vuelvo a suplicar
que dejes de torturar
ésta, mi humilde persona,
que si no docta, razona,
¡ Ya que tengo que morir,
no es necesario sufrir!
El dilema sempiterno
de si cielo o bien infierno
lo tengo bien asumido,
y como bueno no he sido,
desde mi claustro materno
sé que voy para el averno.
Por eso quiero pedirte
y con razón rebatirte
tan alevosa condena.
Alivia ya esta pena.
Puesto que voy a morir...
¡Sea, mas que sea sin sufrir!
 

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