Eban Fems Cid
Poeta fiel al portal
A la muerte digo hola en la mañana abriente de almacenes, metros,
pies y bocas
apuran las masas indelebles por las calles
agujereadas
fluyen las metálicas a su lado dejando perros y vagos
callados
veranos largos y nubes glotonas devoran las montañas casi
calvas
las sabanas negras me atontan mientras la mente con sueños ya
soñados
hombres que vivían en este campo erase una vez, ahora solo queda
ganado
el pan de cada día me parece tan amargo mientras el sol se
estaciona
un carro de sobras y plegarias me dispara una mirada pidiéndome
amor
mío es el calor sin capa que me proteja rodeado de árboles de
gris
y verde pone el aire por el suspiro del trabajo hecho bajo techumbre
negra
tengo el alma apaciguada con los caballos de petróleo llegando ya a
casa
una mujer aparece en un espejo con raíces donde a la muerte digo adiós.
pies y bocas
apuran las masas indelebles por las calles
agujereadas
fluyen las metálicas a su lado dejando perros y vagos
callados
veranos largos y nubes glotonas devoran las montañas casi
calvas
las sabanas negras me atontan mientras la mente con sueños ya
soñados
hombres que vivían en este campo erase una vez, ahora solo queda
ganado
el pan de cada día me parece tan amargo mientras el sol se
estaciona
un carro de sobras y plegarias me dispara una mirada pidiéndome
amor
mío es el calor sin capa que me proteja rodeado de árboles de
gris
y verde pone el aire por el suspiro del trabajo hecho bajo techumbre
negra
tengo el alma apaciguada con los caballos de petróleo llegando ya a
casa
una mujer aparece en un espejo con raíces donde a la muerte digo adiós.
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